En el espiral de un día,
se eterniza un amanecer;
con hermosa quietud, perfumada
sonrisa, terminas del amor
mi escasez.

En ti cobijo, tu presencia
resulta en paz;
me abriga tu corazón;
vedado un ayer, pospuesto
el inmaduro mañana…
deseos tornados en realidad.

Ven y calma, repleta
de agudos cariños la confianza,
regálate un hallazgo sin registro,
emocionante y especial a tus sentidos
/ el universo tocar.

Mirándote, se escucha esta poesía
en voz de una rosa; osada,
celosa, sabe que mi alma
es tuya.

Ten mi cuerpo, mi antaño tesoro;
descubro que tus ojos,
son nuevos espacios donde puedo
hallar paz
/sin relojes ni final.