Sobresalto en un infinito

y queda el ser vertido y expuesto,

objeto de miradas vanas

denunciado y explotado.

Algo mortal entre estar y sentir

con un brillo incesante

que abrasa todo a su paso.

El límite necesario,

que desdibuja siluetas fantasmas

tan necesitadas tan afligidas,

pero presentes.

Es la noción de no estar exenta

o valorada bajo la sombra fría

en donde la crónica no está completa

y desaparece.

Quedo vacía, pero no tan sola

con un pesar atrás.

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