Me mueve la voluntad
al cuerpo
me declaro carne y sangre
y espero de ti
la profanada promesa
de rendirte
a mi urgencia
a mis manos

Cautivos
de esta primavera
vaciada
mis versos componen
sortilegios para
abrir los candados
que anudan tu corazón
al silencio
de tanto pasado incompleto
y ya llevo demasiado tiempo
en este laberinto
de espejos que deforman
la belleza que ignoras
demasiado a menudo

Me mueve el afán
de siempre
en un altar de sábanas
en el sacramento de los besos
mientras espero que bendigas
mi boca y mi cuerpo
con la miel
que fluirá de tu vientre
para hacerme eterno
en siete segundos
mientras tu boca
gime al universo
por detener el tiempo
y entender al fin
todos los secretos

0