En el jardín de tu casa
moran cuatro duendecillos,
dos de color de rosa
y los otros amarillos.

Riegan tu bello jardín
sin demora y sin descanso,
llenando sus sombrerillos
con el agua del remanso.

Al llamar la primavera
al cristal de tu balcón,
en los pétalos del lilo
canta el duende su canción.

Los duendecillos cantamos
y brincamos sin parar,
sal al jardín y vente
con nosotros a cantar.

John C. Deer

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