Poema de un catión


  • Quiero contemplar de nuevo tu belleza,

    entender que no existe otra musa con tu luz.

    Tengo un romance por escribir en tu novela.

    Vamos de la mano, que en la portada figura nuestra actitud.

    Uno poco a poco nuestros cuadros,

    si se funden bien tal vez parezcan una misma obra.

    Tengo pensado la música y los cantos;

    para encajar en tu vida; oh, tu morada cautelosa.

    Debo recitarte… Versos que te gusta que te cante.

    Un parpadeo suave, y esos ojitos oscuros que fulminan…

    Y yo no sé a dónde arrojé la vida.

    Mi pecho palpita, grita que es tu alegre víctima…

    ¿No lo sabes? Qué respuesta tan sencilla.

    ¡Porque así eres, mi dicha!

    Te contemplo y te me haces vitamina.

    Cálida, ¡guardas mi amor y con ternura lo abrigas!

    Oh, a tu lado, ¿qué infusión de “te quiero” se enfría?

    ¡Para mí tú siempre brillas!

    Y aunque no sonrías, siempre te verás muy bonita.

    Oh, belleza de ideas, y tus azucaradas palabras que contagian…

    bizarra energía.

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