Piadosa lectura

Llamo a la amargura,
que por sí misma se asegura
que tu endeble figura
no sea la misma en cada postura,
así paso mi vida a oscuras,
amarte a ti, tu pecho y cintura
hayan hecho en mí, dichosa ventura,
que haya hecho por ti una y mil locuras,
y por esa factura, noches de hambruna,
al abandonarme, mujer insegura,
acusa la incertidumbre, un millón de lagunas
al desconocer tu rostro de gran hermosura,
fueras tú en esa pintura
recordándome, ¡Oh, bella criatura!
que cuando vuelvas a estas alturas
tendré mi corazón abierto como tortura
al demostrarte, dulzura,
que el tiempo y el amor cosen suturas
y donde habitaba una herida yace una cura.

1+

Related Articles

Responses

Ir a la barra de herramientas