Perdí un sueño por la guerra

 

  Perdí un sueño por la guerra

En la mañana del 24 de febrero me desperté como todos los días, anhelando tener un futuro mejor, deseando llegar a la luna, escribir un buen libro y hablar de esa patria tan hermosa la que una vez en sus versos un escritor exalto, sentir el susurro del viento y los cálidos rayos del sol, respirar en el océano el olor de la mañana, aquella que tanto anuncia que tengo una nueva esperanza.

Esperanza que casi pierdo, a escuchar esa noticia, que, al otro lado del mundo, gente inocente murió, debido a un misil que su pueblo destruyo…

Un niño ha sido herido, un padre que yace en la cera sin un futuro que le espere, y una madre que desde la ventana alza la voz y con un grito se proclama, óiganme, óiganme, óiganme por favor, ya no queremos más guerra exigimos tener paz, no queremos más violencia, queremos libertad.

Queremos una patria libre esa que sepa amar y que en su emblema refleje el respeto a los demás, escuche naciones todas, pueblos todo presten atención, que la tierra está gritando que quiere la redención por causa de tantas guerras los sueños se han perdido y donde esta ese futuro, ese que hemos prometido, aquel que tanto anhela el alma sedienta de paz y que en un solo susurro queremos poder encontrar.

No quiero perder mis sueños ya no quiero llorar, no queremos más promesa, solo queremos tener paz.

 

 

 

 

 

 

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