Dos gotas de fina lluvia,
la más grande y la más chica.
Acompañadas de una dulce melodía de la brisa mas hermosa sobre aquella colina,
cuando se juntan se crea algo grande que cuando se separan se vuelven uno solo, siendo algo chico y fragil que con el pasar de la caída empiezan a desaparecer chocando con la tierra y refrescando aquella semilla dando paso  aún nuevo comienzo, y es ahí 
cuando empiezas siendo un pequeño retoño
y te das cuenta que algo se ha roto,
la pequeña flor que eras se va
te marchitas y sientes que no volverás,
eso solo es un oscuro momento
que con amor se irá,
no morirás por qué de nuevo floreceras…