Cómo explicarlo.
Te recorre de arriba a abajo,
no controlas.
Sin freno de emergencia.
Segunderos imparables.
No nos dejas pasar.
Dile al tiempo que pare y que nos pille devorando a pedazos el mundo.
Las manos entrelazadas en la palanca de cambios.
Acelerando sin darnos cuenta.
Sin saber si será la última o la primera.
Carcajadas fundidas en la brisa que se cuela por la ventanilla.
Sin destino.
Y a ciegas si es contigo.

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