Esta tarde como de costumbre; pienso en ti. Recuerdo aquellos momentos en los cuales odiábamos la distancia. Sonrío, cómo si la felicidad dependiera de esos tiempos en los que acortabamos camino. Tú, yo, nuestros besos, nuestras caricias
Hoy que hace frío vuelvo al pasado. Me estremece, y del océano que vive en mí, brotan dos hermosas cascadas.
El pasado me lleva a lugares preciosos, a tu sonrisa, a tus gestos, a tu melodía, a la vibración, a todas aquellas cosas por las que mi cordura siempre tambaleaba, por las que mi debilidad se rendía a tus pies.
El pasado me transporta a la dicha, complementándome en cada recuerdo del que me quiero aferrar.
Me traiciona el recuerdo que tengo de ti, y como un pájaro al que se le han cortado las alas; vuelvo a caer. Olvido planear, olvido que estoy más cerca del cielo que del infierno para justo caer en él.
El pasado sólo es un recuerdo latente, queriendo vivir en el presente, deseando un futuro. Es algo que no puedo explicar.
El pasado te cambia, te transforma, es un estado engañoso todo el tiempo, tan confuso, tan intangible, tan doloroso, tan añorado.
Así que vuelves de mi pasado a mi presente, exigiéndome un futuro, una vida…
¿Te lo recuerdo?
El pasado sólo es un triste y anhelado deseo de querer revivirlo de nuevo.