Para Ti, Hija De La Luna

No lo pude creer
Cuando lo oí,
Como devoto fiel
Al culto de tu gracia
Apreté el puño
Ante tu infamia.

Seguí a la horda
Al pie de la montaña.
Los árboles coloridos
Parecían hechos de vino,
Pintados con rojos lamentos.
Escuchaba de los murmullos:
Solo una sombra ven los ojos,
Antropomórfica,
Grande y rápida,
Negra como el pino
Y la vista final
De dos rojos destellos.

Me perdí mirando alrededor.
Ante mí no había nada,
La luna se escondía
Tras sus nubes
Y los animales no hablaban.
Me sentía observado,
Entre las ramas
Una criatura me vigilaba
Con ojos escarlata.

De golpe aterrizaste
Frente a mí.
Mi corazón se quebró,
Movido por tus lágrimas
Y tu harapiento estado.
Nunca antes había visto
Tan descorazonadora sonrisa
En tu hermoso rostro,
Como si los siete círculos
En tu cuerpo se hubieran unido.

Te abalanzaste sobre mí.
En todos los años que te conocí
Nunca te vi llorar así,
Te veías indefensa
Como niña en una pesadilla
Y para reconfortarte
Solo mis brazos tenía.

Al oír tu sollozo
La luna entró a nuestra reunión
Y presto te alejaste.
Escondida en la penumbra,
Acechando como fiera
Despacio retrocedías
Mientras acertaba a acercarme,
Estirando mi mano para alcanzarte.
“No vuelvas a alejarte,
No hay secreto que escondas
Que me haga dejar de amarte”.
Tardaron en motivarte mis palabras
Pero enlentecida por la duda
Mi mano con la tuya alcanzaste,
Con la bendición de la Luna
Entrometiéndose en medio,
Y antes de tocar tu hermosa piel
Se interpuso un negro pelaje.

Volviste a esconderte
Pero yo de brazos abiertos
Sonreía esperándote.
Diste un paso al frente,
Mostrando la totalidad
De tu licantrópico traje.
Una lágrima de felicidad
Acariciaba mi mejilla
Mientras después de tanto
Mis brazos volvían a encontrarte.

Como en nuestros primeros años,
Inseparables.
Mientras tus oscuros brazos me acogían
Sentía tu respiración sobre mi cabeza
Y un llanto que de a poco moría
Me liberaste de tu abrazo un momento
Y me viste a los ojos.
Para ti, hija de la luna,
Mi corazón,
Para ti, hija de la luna,
Tanto de día como de noche

Tomaste mi corazón en tus manos
Y le diste un apasionado beso.
En ese momento perdía pulso,
La euforia de haber cumplido
Mi mayor deseo:
Expresar mis sentimientos,
Regalarte mi cuerpo.
Por suerte para mí
La última vez que cerré los ojos
Fue acariciando tu hermoso cabello,
Esperando vivir por siempre contigo
En tu interior.

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