Para aquellos
que han hecho de su vida un mar, un océano.
un río simplemente, o quizás un regato
de amistad, quiero tener
para ellos
insisto
un recuerdo firme y la memoria agradecida.

Para aquellos
que no pretenden ser
el centro de atención
ni el ombligo de la existencia
ni el protagonismo de una vida mucho
más
sencilla que todo eso.

Para ti. Y a ti
te lo dedico humildemente
satisfecho
de poder contarme entre aquellos que
contigo
han fumado un cigarrillo,
han platicado y estrechado
la mano
que me sonrió desde el primer momento.

Y a los que tienen el bien como mascarón de proa.
Y a los que tienen la sencillez como luz de guía.
Y a los que enarbolan el saber estar como bandera.
En todos ellos trato de mirarme
con más atrevimiento que eficiencia.
Por todo eso,
a todos ellos les dedico
la savia triste de estas palabras
y en calor escondido entre sus sílabas.


que no puedes oír mis palabras llanas
ni el acorde triste de mis lamentos,
pero
estoy seguro
que sí aciertas a comprenderlos.

Por eso te las dedico.
Porque el oído audaz sin la comprensión ecuánime
me recuerda a los ramos de flores olvidados
en la aridez de los cementerios.
Y para mi
tu eres más que todo eso.

Para ti.