OSITOS DE FELPA – Julieta Iallorenzi

*
Cortázar era un osito
De felpa por dentro.
No tolero como pudo decir que fue
Una ”Gran impresión de muerte”
Que su madre no le crea algo de chiquito.
Dramatiza y se traumatiza
Por la mayor insignificancia
Inocua que escuché,
No estaba ni cerca de concebir
Los verdaderos riesgos
E insidios exógenos de la vida
Que limitan con el sepulcro.
Con razón lo derrotó la Leucemia,
Muestra de su propio miedo endógeno
Comiéndoselo.
Gran escritor y pequeño humano endeble.
*
Ya escaseo tolerancia
Con los ositos de felpa
A vos se te rompió la costurita
Y a mí los órganos y la paciencia.
No llores tan cerca
Algodones o empapame,
Solo si después tenes la valentia
De nadar en tu río de burdos bardos
Dándote cuenta que son un charco
Minúsculo a comparación.
Y si la audacia tienes
Seré la primera que te espere
Con una cálida manta de soluciones
Para tus propias aflicciones
Para tus escaramuzas auto-impuestas.
Ay si estos ositos de felpa
Cuenta se dieran
De que son la llave y el cofre
Al mismo tiempo,
De que ellos mismos son su problema
El Titanic y el témpano,
No habrían tantos juguetes descosidos.
Solo necesitan develarlo,
Pero creen que la aguja que enhebra
Es siempre ajena.
Y los peluches meten las manos
En la colmena de la pena
Les pinchan la felpa,
Y no habrá miel que los cubra
Hasta que lo descubran.
Son su propia derrota
De su guerra unilateral.
Su propia condena
Que no conoce el mal
Desde su charco superficial.
Los ositos de felpa
Solo necesitan descubrirlo
Para dejar de subestimarlo
En el insondable fondo, bucearlo…
A vos se te rompió la cuerda
De la que tiras mensajes
De auto ayuda, de convencimiento,
A mi me agujerearon los órganos profanos
Hasta los de repuesto.
Se nota que estos osos
De nimios sentimentalismos
No se disgregaron
En quirófanos desanesteciados
De hospitales públicos mohosos.
No hablen si no han visto
La fosa de los muñecos
Sangrantes y ahora defectuosos.
No llores algodones tan cerca
Osito de felpa
O empapate de vísceras.
Solo debes descubrirlo
Lo que yace bajo lo que yace
Nadie puede extinguirlo.
*

JULIETA IALLORENZI

PATENTADO EN SADAIC Y DNDA

DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

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