Oscuro cáliz

¡Aire martirizado…!
¡Granito de turba…!
¡Silencio que de mi padre te has llenado…!

Montaña seca, metálica, imperturbable,
cada vez más parecido al perfil
de mis hermanos.
¡Corazón ahogado en leche de arena!
¿Quién pagará a las sombras, ahora?
Ahora que la luz es espada seca,
sin llama, estéril…!!

¡Arde la piedra en su silencio!
¡Ha llamado!
¡Ha gritado!
El viento odioso, desde adentro arrastra
sus voces, los mata…!!

Ojalá hallen su descanso
en ellos mismos, en sus remotas sustancias,
en el principio.
¡Oh signo que nos precede!
¡Oh paz que nos sale al encuentro!

¡Ay, incesante y delgada soledad,
bajas desnuda, sedienta,
hasta la raíz del sueño irrevocable!
¡Acaso sea Dios en su tristeza!
¡Acaso sea Dios que sufre en el hombre,
para ser Dios…!

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