Olvídate, amor,
de cuanto escribí,
y sigue sin mí,
tú sola mejor…

Y así con valor,
segura de ti,
alcanza la flor
de un nuevo jardín.

Serás tan feliz,
que pronto el dolor
en gozo de Dios
se irá a convertir…

Adiós, mi ilusión,
se acaba el sufrir,
y vuelve a sentir
libre el corazón.