Ofrecer la vida

Mirada firme, mirada con decisión,
sin titubeos, sin descuidar la atención;
andas entre ayes y maldiciones,
entre sollozos, rezos y bendiciones.

Te mezclas entre cura y enfermedad,
zigzagueante entre luz y oscuridad;
sos el lucero que en la mañana guía,
la esperanza que asoma en cada día.

Y allí, gigante entre sombras y voces,
te debates mitigando las cicatrices;
y acaso un sollozo asoma a tu ser,
mas no lo ven, no lo dejas vencer.

Decides cambiar tu vida que anhelas!
tu familia que espera y de lejos abrazas!
por elevar y poner de pie a cada caído,
y decirle: despierta! al que yace dormido.

Y tu piel se lacera en un corto tiempo,
jirones de salud abandonan tu cuerpo,
mas replicas aquel ejemplo divino,
de ofrendar la vida por la del hermano!

Fuerzas y Fe!
Protectores de la vida!

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