oda a tu madre

Era un domingo a la tarde
yo me choqué a tu madre
Sonaba la sirena
y tu madre tan serena

Mientras una lágrima corría por su mejilla
y tu madre se hacía la pijilla
Somos humanos jugando a ser dioses
menudas magdalenas me hacia tu madre

Ay vida mía, tan precabida
como tu abuela, que en paz descanse
Que se balancea en mi abdomen
y tus primas me la comen

En algún lugar de la mancha
cuyo nombre no quiero acordarme
a tu madre yo le daba


pues ya llegó su tiburón

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