nueva octava

nos despidieron ocho campanadas,
dulce Koré de mi corazón,
hay que seguir las jugadas,
ya no toca pedirnos perdón

mereces compañía de mucha calidad y atractivo,
nunca he estado a la altura, ni como hombre ni como amigo

nueva octava y gran retorno a esa dulce eternidad,
que siempre fue, y siempre será, mi única realidad

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