Nuestras adicciones

No está entre tus memorias,
El pánico que siento al fantasear,
Al pensar en lo que eres en mi vida,
Imaginando todo lo que va a pasar.

Mis labios bajan cuando nadie está mirando,
Sólo así se alivian las fantasías en mi garganta,
Pues los ríos de mi mirada se arrancaron,
Se secaron de tanto pensar.

No eres tú la musa de mis ideas,
Soy yo mismo descubriendo la verdad,
La verdad que arrastro como culpa,
La verdad que no te dejas descubrir.

La celda es lo que tú y yo compartimos,
El carcelero es nuestra voluntad,
La víctima es nuestra familia,
La culpa es de la perdida libertad.

De la tierra me he parado,
Mas el fondo me espera,
Compartiendo huellas con tus ojos de madera,
La dulce mirada de tu compañía etérea.

Con la inspiración fundida por su presencia,
Palabras agotadas caen de mi pluma,
El sentido se pierde en la neblina,
Por la ansiedad que tiembla entre mis cejas.

Desear cambiar es la sombra sobre nuestro amar.
Se me crean ilusiones que parecen pesadillas,
Hermosos sueños de libertad,
Tú no estás, incompleta felicidad.

Siempre quiero vencer,
A la dulce agonía quiero vencer,
Mas siempre a tu lado quiero estar,
No puedo elegir entre tu calor y mi sanidad.

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