La noche infinita posada en tus labios, la noche bella palpando nuestras manos y el sueño se escribe aunque fuera aún lejano.
El tiempo no tiene tiempo en nosotros, borra nuestros cuerpos del mapa del mundo material para sucumbir en lo inmaterial, nuestras almas ostentan sentimientos en espacio sideral, ¡Que ocurre¡, ¡Que temo¡, no comprendo al viento que sopla lento, ni al mundo que tengo adentro, solo tengo tu espejo clavado en el sentimiento.
Adormecido el cielo cuando siento tu piel, quejumbrosa sombras de tu lienzo contempla tu bello cuerpo.
Mato las dudas que hacen sentirme como solo cumplidora de mi deseo bello y extenso.
Las aves serenan el día, la luna contempla nuestra locura, la noche infinita aún no sabe si se ira, solo el tiempo sabe si acabara.

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