No me mires a los ojos
que yo me siento ya muy muerto.
No me mires a la cara
que yo me veo sin tu cuerpo.
No me mires y te rías
que aún te veo y me lamento.
No me mires tanto rato
que todavía te sueño.
Te he soñado en escarchados
rosales y aún te veo
en estrellados jardines.
El rocío matutino
me alumbra el triste camino.
Espero perder de vista
tu faro, guía de mis
más profundos amores.

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