Desde el inicio del primer respiro,
cuando solo la tierra
Jugueteaba con las estrellas,
en el impulso de la creación
explotaron en miles y miles de versos,
algunos fueron a golpearse contra
las nubes, otros se incrustaron en
los pechos de animales racionales.

La polvareda tomó milenios en decantar
y al hacerlo ya estaban los libros escritos,
los poetas consagrados,
las musas despedidas,
no hay razón para tenerlas, cuando
hay de tanto que escribir en esta
maraña de pensamientos, sanos o insanos,
inteligentes, algunos, vacíos los más.

Coloreado como acuarelas de aprendices,
o esculpidos en piedra bruta,
al final todos decimos lo mismo de
diferentes formas, a veces no decimos nada,
muchas veces nadie lee cursilerías;
pero la consagración de las verdades vale
tormentos y tormentas: no hay espacio
para que los poetas lloren, ya mucho nos
flagelamos por nada, para que por mucho
nos dediquemos a llorar, eso vendrá cuando
los posesos se apoderen de las débiles
mentes de los vates sin ilusiones.

Andrés de lua

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