Ni lúcido ni comatoso, prendí velas a la fría letra de la entrecana
Sobre las balsas y las costas, entre las batallas y las pausas
Me libero de la distancia que se reúne en dos giros de persiana
Para que no haga sombra el apagón,
para que la falta no sea ni media causa.

Si la página en blanco me encuentra desvelado y descosido
No será tu aliento la tinta que acicala la negra mancha de mi calma
Sino la conciencia desprotegida,
la lengua de lava y olvido
Los cangrejos debajo de la almohada,
la ausencia de marcas en el alma