Tengo los nudillos teñidos de la tinta rosada que repaso cada vez que te escribo
y converso con vos como si fueras a leerme (como si alguna vez lo hubieras hecho),
así tal vez obtenga la respuesta que nunca supiste darme.
Los pasos de los gatos del vecino que rasguñan el techo
(al menos de eso quiero convencerme)
ya no me asustan tanto como tu silencio que me humilla
y me retrae hasta esa sensación de que te rompan el corazón en la adolescencia,
donde camino con el uniforme puesto para perderme escuchando alguna banda de los 2000 que ya no existe.
Mi mamá me esquiva los ojos para evadir la obligación de interrogarme,
elige creer que simplemente me veo rara sin maquillaje,
yo prefiero caminar sin darle la espalda,
que no vea los puñales que clavaste con tu nombre.
Dejamos que la merienda se enfríe
y fingiré no oír las tres veces que hace notar su sombra bajo mi puerta,
así es mas fácil para las dos.
Es mas fácil para mi hacerte producto de mi imaginación
para no aceptar que fuiste alguien consciente de vaciarme,
así no veo como enredaste mi pelo entre tus dedos como un encantador de serpientes para articularme a tu antojo.
Así es mas fácil convertirte en poesía.

0