Canción a la naturaleza de Argorea

Teoría de la conjunción de Cuerdas

Las ondas de gravedad, surgen en el superávit, de la energía compulsa de la acción de la masa que sopla por la equinoccis de la luz, que alberga en la sustancia una forma legible de un punto atractivo por la imagen del Gen, atrayendo el fuego elemental de la Luz, surcando el éter, qué da aire a las cuerdas que se vuelven por ondas electromagnéticas, qué suspenden en la Luz, una forma de la coacción, que ingresa en su real formación una caótica forma que genera una libre atracción de campos magnéticos, alrededor de potencias, mucho más fuertes, surcando la posibilidad de la teoría de las manecillas que ingresa a través de la acción de una super forma cuántica, obrando en la interacción, de notas halógenas, formando más incrementos de energías, cursando la Luz, hasta una probable no dependiente de las órbitas eclosivas, surgiendo del misterio qué da choques electrónicos hasta pulsar el digital de las cuerdas, dando imagen, acción, origen y verdad a la música.
¡Oh, glóbulos blancos que me causan Neutropenia!
En el Hemograma mi recuento de electrolitos
Todos dieron negativo
Y mi Ph, con la valvula oxigenada del C2, triste y monótona
Con suero fisiologico, callo
No es mi trópico
Es cáncer
Danzando en la oscuridad de mi ansiedad
Y mi Dios, en las bóvedas
En los templos del profeta Samuel
Oyendo a David
Consolandolo
—He ahí, mi Seol.—
¡Oh, trompeta de Sagitario!
Cual nicho nacido en el pesebre de las estrellas cómo resplandor de Maria
Estrella de los Cristianos
Lo qué suscita en mi alveolo es dolor
Cavando en mi pelambre cuándo se opongan los soles y los carcaj de los sables y mi señor melodiando hierbas de Azur y los susurros en las trompas de Niessen y el alarido de Missouri hasta el final de Ohio
Mi corazón también decae con cada apostrofe, lento, residual, sombreando de cuclillas, asi, el boceto, repiqueteando lágrimas hasta el molar mundo de mi anemia
«Muriendo con cada lavatina…»

Sinfonia 9

¡Oh, cuál preciosos son los mundos coagulados en el cosmos!

¡Oh, los gritos barbaros sonando en los vientres de las madres a punto de dar a luz!

¡Oh, los agonicos pastores cuando citan el vocablo de las esferas!

¡Oh, las células al aniquilar al humano antes de ver su cara a Dios!

—Suenan los cimbalos—
Truenan las driades
El carcaj se muda en los anillos del planeta Tierra y (Neptuno con su esfera cuarzada libera al globo de la inmundicia de los protozoos y crean nuevos seres con esmeraldas de grafito.)
Cuál sea el embrión al originar su palabra el cielo coadyuga su equiponencial glandula sudoripara
Pero los santos evangelios ofuscan en las tablillas de un órgano y un Dios de los campos menciona a los enfermos tal ciatira en los conventos del Anglicanismo
¡Oh, hermano!— ¿Puedes oirlo?
Athena, hablando en el cielo
Hera cohabitando con las mulas y las ovejas
David en las estrellas
Y Salomon con su gloria
Es orgullo de Neutropenia
¡Oh, ballesta!
Cuál ninfa en los cabellos de la reina
Y un Dios oye
Y escucha
¿Adonde has de ir, probeta?
¿No has potenciado la música de las esferas?
¡Oh, glándula!
¡Oh, boca!
¡Oh, cimbalo!
La gloria al altisimo
En la novena sinfonía
Pero las vírgenes sollozan cuando el macho pulula en sus enjambres
Y los niños inteligentes aman la virtud
Y la poeta canta a la belleza
Es la vida de la tierra después de la muerte
¡Oh, el cielo!
¡Oh, bella niña!

¿Donde?
Escucha el silencio de los pianos
Todo esta debilmente creado
Para ti
¡Oh, razón!
¡Oh, cuarzo!
¡Oh, Dios hermoso!
Has de nacer en el pesebre
En Cáncer
—A 25 mil años.—
Escuchen hermanos a la gloria de la pasión
¿Quién nace para morir?
Los ansiosos sufren de pánico
Sin embargo, Dios no hace caer a ninguno
Los Agorafobicos sienten el miedo y aún así pueden ser libres
Sólo canta
¡Oh, pastor de soles!
¡Oh, enfermo terminal!
¿Te has puesto a pensar en tu corona de gloria en el cielo?
¡Oh, macro!
¡Cree en ella!
¡Oh, esbelta!
Macula
—El hombre, crece bajó la palabra—
Y la mujer, reza
¿Cuándo hay mundos estaciados penumbrados ante cuaseres urbanos después del despertar?
¿O has oído al medano tras la tragedia?
Escucha
Palabra
¡Oh, servidor!
¡Oh, belleza!
Cuál verbo pelambre hasta hechos discretos para la eternidad
¡Oh, preciosura!
Dulce encanto
¡Oh, conquista!
Verbo en el corazón
Válvula mitral
¡Oh, espejo radiante bellezon!
Pastos, haganmen descansar
Aunque camine por valles de sombra y a oscuras
¡Oh, Sol!
Ilumina

Raza
Potencia
Esfera
¡Oh, la novena sinfonía!
Sonando en el alma de las parturientas
¡Oh, músculo radón hasta penumbrantes lirios de potencia!
Grande
¡Oh, amor!
Partitura fantasma
—Crece—
Hasta el mayor de los cielos
Los miedosos
Los alegres
Los dedicados
Hasta los pobres
Y ricos
Todos invitados a la mesa de la música
Cuál genoma reinante en el pustulo de los reinos y la gracia de la potestad del infinito
Gracia divina
¡Oh, querubín!
¡Ay, melancolía!
Dios, se mueve
Sus pies son oro…
De trágico
Esbelto
Raiz
Árbol de manzana
¡Oh, gloria, gloria!
A ti, toda la gloria…
¡Oh, Silvestranos bosques!
Vertebras del engaño
Fonil
Y el aspecto
Emancipación del feto
¡Oh, traquea!
Cuál laringue
Gangullo
Parietal escozor
¡Oh, ectoplasma de musicalidad!
¡Oh, peritoplasma de genialidad!
¡Oh, hembra cabalistica!
En tus senos lactantes
Yo, drenaré …
En tus briosos pechos he de escuchar
El agua en tu pozo
Esperanza nacida en la luz
¡Oh, fonema!
¡Oh, Silvestre!
Arriba
Con las voces de los ángeles
Cantando hasta el final…
Hasta que no quede nada
Hasta que no quede nada
Yo moriré
(yo moriré)
O belleza
Hipogloso
¡Oh, bractemia!
Hasta las aguas heladas he de nadar Dios misericordioso
La triada de los arcángeles moviendo tuneles
Y trompetas
Sonando mancuernas
Tocando teclas
(Oh, Vermis)
(Oh, Vermis)
…Alto sea la belleza…
El ahogo…
La fatal decidia
Célula transplantada en los mundos del peritoplasma genético
¡Canta, Luz!
Antes de lo creado
Mundos
¡Oh, Argorea!
Quién vive en tu mundo
¡Oh, yo!
Sinfonía de dolor…
Sinfonía de canto
Sinfonía de resplandor
¡Oh, querido trueno devastador!
La lluvia cayendo
O las galaxias sobre nosotros
—Quién vive en los tiempos de los dioses.—
Cantando
Soñando
¡Oh, hidillo!
«Canta, percusión»
Hasta las manos del tritón
¡Oh, sirena!
Aguas de mar
Tierra
Canto
¡Oh, real!
Antiguo fonema de habitáculo
Crece pujante como un embrión…
Hasta tu nacimiento…
¡Fenix…, hidillo!
Canta, percusión
Hasta las manos del tritón
—¡Oh, sirena!
Aguas de mar
Tierra
Canto
—¡Oh, real!
Antiguo fonema de habitáculo
Crece pujante como un embrión…
Hasta tu nacimiento…
Fenix…, Argorea!
Quién vive en tu mundo
¡Oh, yo!
Sinfonía de dolor
Sinfonía de canto
Sinfonía de resplandor
Oh, querido trueno devastador
La lluvia cayendo
O las galaxias sobre nosotros
—Quién vive en los tiempos de los dioses.—
Cantando
Soñando
¡Oh, hidillo!
«Canta, percusión»…
Hasta las manos del tritón
¡Oh, sirena!
Aguas de mar
Tierra
Canto
!Oh, real!
Antiguo fonema de habitáculo
Crece pujante como un embrión…
Hasta tu nacimiento…
Fenix…
(Yo, nazco)
(Tú, mueres)
Un hijo es de un vientre
Un hijo es adoptado
Los carreteros empujan a los caballos
Los dulces animales, sufren.
¡Oh, miseria!
Tan sólo yo, naciendo.
¿Quién ve?
Tienes la gloria de ser hermano, hija o padre y madre de algún perdido.
Has castigado a tu abuelo
Y el es un ángel en el cielo
Hermoso, como un querubín, él te bendice
¡Oh, Luz! La sabiduría está naciendo
Sólo los pobres y dulces de corazón
Sólo los locos y no los cuerdos
Pueden entender la gloria de la música…
Sólo el hombre puede con su esposa, traer al mundo un hijo del cielo…
Grande, bella, ¡Oh, razonable! Hija de los campos Eliseos, gloria al Angus, y la Emoli, (la mente) — Argorea, gira a tu alrededor.
No muere, no desobedece…Sólo el amor, crece por ti y por mi, en esta sinfonía, eres hijo de la tierra y de Silvestre, yo te oigo, tú, callas…todos somos hermanos… Nacidos para amar sólo da luz en ti…
Crece, Fenix, como un huevo, la enfermedad no puede matar a los soñadores y tu corazón es inmune a la maldad de la gente…Oye, a la belleza del mundo con tu alma y rige los astros del cielo…

La Brújula de Einstein

Un segundo es un segundo (La moral del tiempo se mueve en conjunción con la energia) Mueve, la brújula…¿Qué ves? Yo veo tetraclonato de Sodio con algo de agua y Hipocloruro de Bicarbonato con Hipoglucemia de Antitocluro… Pero, claro, la Luz, se mueve a una velocidad mayor a la humana. Cierra los ojos. Vislumbra el Sol. Tu antítesis será la velocidad del movimiento. Si viajas, a una súper relativa megalobaccion, pausaras los relojes un instante. Pero continuarás hacía el fondo del inconsciente y moveras las manecillas hasta el soplo de la energía Cinética y la velocidad irá en función de la mecánica cuántica que irá en forma de su espacio. Naciendo en un túnel, la medida no sólo afecta al tiempo, y cada efecto, depende de la velocidad que va hacía el infinito de un punto que crea la relatividad de un mundo abstracto, sosteniendo la manecilla y gira, alrededor del espectáculo cósmico del cielo. Pero la Luz, se moverá en tu paradoja, que llevará a tu acción lenta, tu real movimiento en formas dependientes, en una macrovenoclisis, en una masa que avanza hacía la energía del Sol, creciendo hasta la devastación del mismo, pero la ecuación: √αβ+αβ: β–3/5≠ β1
La Luz… Viaja, a tu velocidad. Yo, lo pongo como la energía del empujé que le da fuerza a la masa, surcando el átomo contenido por la superficie de la energía de la atracción, evolucionando hasta crear una cantidad de supermasa, invariando la concavidad del éter, pulsando el ≠ ≈/ hasta hacerse real super forma hasta la construcción de la «Imagie» a medida, los rayos solares se alejan de la óptica parcial del vestibulo, la oscuridad, aumenta la inteligencia y procesa en forma de luz.
( la imaginación) El hecho de no crearse, es por la ausencia de masa negativa que se niega a crecer, invadiendo el soplo de la energía, qué hace que las variables negativas y positivas sean negativas, por lo tanto no infinitas, pero dos oscuridades positivas, crearían una supermasa tan liquida, que doblaria la X exponencial, en un ángulo de 180′ haciendo que el universo se basara en una única pendiente (Fx)—Y, que harían que el universo se transformará en único.
Abre los ojos. Estás conmigo. El Sol, sigue en su lugar, como tú…
¡Las plantas dominan todo!

(Creación Primera)

Cosmos

“En el oasis del desierto. Entre la tumba de una enana blanca y una estrella dilucidante, caos interestelar surge del meridiano pacífico, en la turbulencia galactica, ensimisma, los puentes transgreden la órbita de Orion y la nova roja: el sol”.

Hallaremos en la conquista circunvulsa, en millones de años luz, una Pleyade, recién nacida del alveolo epitelial. Viajaremos,por los mares del rio Nuria, hasta el azafran músculo del agua, comprimida en la nebulosa de «Argor». Vida en su exponencial, abraza el lecho de su hermana, Ándomil, ráfagas cuánticas imponen en cada regla del vocablo espacial, una milla química.
Ronda, lejos de el anillo Saturniano, el limite Euclidique. El oxígeno, pesa igual o mayor que la masa radiante del Mercurio y el Molibdeno. 3.700: metaloide.
Hallamos, en la capa ozonica de aquel planeta, la siguiente ecuación: Hidrógeno: 1,9097. Rubidio 85,47 y Mendeleievo 30-9-2, junto al Polonio y al Astato. Elementos de transicion interna. Los gases son neutrales e inertes. El Carbono lleva el C2, a.su lado, Los cuerpos celestes alrededor de Argor, son: Maribe, Quimie, Opagón, Gaznú, hasta el tetragonal, Omné. «Cubus rumbi» Ah, en focalor, Ighniul, supragen del mundo Goreano, está dormido viendo al infinito.
En el medio, situaremos el Seaborgio, el Ununnio y el Ununtrio. 960.s y en la fila 76/1.970.
La degeneración de electrones, será el sistema binario. Liberará varias veces 10/44 J de energía y una unidad estándar de años luz.
Sí bien, la envoltura está hecha de una base poco cohesionada, la equiponencial, presenta una fuerza de gravedad predominante. Argor, pronto alcanzará el límite de fusión. Ionizara proximamente y su degradación será la detonación supersonica. Su alta luminosidad llegará a una velocidad estándar.
La «Alfa Lyrae» a 13720 d.c (espectralmente).
Existe hace cuatrocientos millones de años y su ciclo es de Carbono- Nitrógeno y oxígeno. Mucho más eficiente que la fusión del sol.
Un disco de polvo. El cielo es cuaternario, con crateres esfericos, cenobiales polos marinos, que se diluyen hacia los pastos sub-acuáticos. Y los animales, son pigneos, macrobioticos, orgullosos y multicolores.
Se hablan lenguas divergentes. Su génesis, es la cultura monarquíca, hasta los himnos ceremoniales son de augusta procedencia. Cincuenta mil almas, se hacen eco todos los días y acuden al monasterio. Una infinita estructura con ángulos diedricos y aristos, en tonos blancos y pluteos. La galaxia es una simetría con un año de rotación solar. Y una luna afilograda para ver a traves de la nebulosa de Arturo. Silvestre, cómo Dios, gobierna desde aquella zona estelar.
Silvestre, Diosa de Fantasía

《Adoratus》En lengua-sánscrita- Memnon-agnus dei. Criogenizado, en la copa más alta del palacete real, cúmulos de rosas, apizarradas, equimosas y rutilas, albergan seis mil toneladas de gemas suprabrillantes. 《Luna, ex, Lunis》. Cerca de la maravillosa, heredad, esferas alfombradas por ígneas manifestaciones de culmines operas magmanicas, rociando su Hermes Trimigesto, para convertir el turmalino coral de plata, en oro blanco, así, el iconico ensamble de preseas melancólicas, crezcan en su patíbulo hacia la violacea concepción del elemento tardio, compuesto por metales y minerales fuertes, divinos y perfectos. La algarabía gigantesca, respira en su arquidiócesis, el tesoro de los Goreanos. Lenguas de acero, forjado por lores de fuego azul cobalto. Graves semitonos, pentecostales, hasta la altura máxima de quince mil trescientos uno. Árboles replegados por manzanas rubies y asalmonadas, tilitando en su diamesis, una parra verde montaña, subiendo, más lejos que un escenario casual al platino emporio granate, tezado por angelicales rostros purpurinos, greñas semi coloreadas herbáceas y rubias, taños pimpollescos, oníricos y diáfanos. Mundos a su alrededor, bermellones, hitos, tapetados, bohemios, rubios y algebraicos. Cuadernos simpáticos, labrados por cordones de azur. Y místicos lores de voces melosas que equiparan su antigua percusión: ¡Silvestre, ayúdanos!
Visión cosmogenica
Astros de vías y plactamides alborozados por la unión magnética de un faro de luz.
Algas semiplegadas bajo la unión hidroncelica de las rugientes bocas de parmesanos océanos.
El beso tronchado, el satírico desfile de orugas y habichuelas nadando a contracorriente del majestuoso Dios, estremecido y embellecido por la tierra cuaternaria de una supernova arbitral.
Ahora veo el eunuco desfile prorrogado gracias al hidrolito protón de una reacción remanente.
Espíritus vejados por la unción transubstanciada de un onírico dulzón en letras que se compaginan en lámenos estatolitos de un Endimión.
Será que el mañana lamentara su endogénesis y ya carcomida por la vista de una acción ultrajante moriré servida por el hundimiento de un mar lejano y mucho más que distante.
Metafísica
Estoy más cerca, casi como si fuera una vena a punto de estallar.
Me miró ¿y que halló? ¡Lo que encontré no fue lo mismo ni de hoy, ni de ayer, ni será lo mismo qué ahora!
El sol sale por la ventana cortado por machetes.
No he hecho nada. Al fin, y al cabo, sólo superé los retos normales. De lo que pensaba mi marido, de la criada y mi madre. Apenas, rescate un mundo y le puse nombre.
¿Pero que ves tú, en ti? ¡Tal vez, la misma nada con la que yo te invoco!
Puertas astrologicas
Gusanos en poniente
¡Yo, sigo siendo la niña de los rulos envidiados!
No es filosofía, tampoco literatura, quizás, un esbozo de un latir religioso que se infunde en un pecho.
Pero no es Dios
No estoy abrazando una hoguera, ni pinto acuarelas en los libros ni rayo la locura con una cicatriz.
Estoy más lúcida qué ayer.
Sin embargo; a nadie le importa
Si sobreviví a un estado ansioso
Después vendrá otro y así…
Los calambres son por los miedos a los hombres malos
Gente que dice llevar una cruz
Pero no son santos
En fin; he leído todos los libros y sólo en el mio me he reflejado.
—Creía que nacer dependía de morir.
Tan fácil como quitar una vida, nace otra.
Y vendrán mil locos más a decir barbaridades.
Y todos les creeran.
¿En qué cambiaría que amase algo tanto para que no muriera?
Amó a Athena, y no me importa si ella me ama, si me odia, si crea palabras bonitas, si es jovencita o vieja.
¡Yo la adoraría aunque no tuviera belleza y no fuese una diosa total!
Aunque no me diese cariño, ni sueños, ni autos lujosos.
No es una tarjeta de crédito, yo no la veo con los ojos de otros humanos diciendo amar a un Dios, y luego, exigiéndole cosas
Como una roca
Como oro
¿ A mi que me importa, si Athena es rica?
No me interesa su nacionalidad
Ni su documento
Ni de donde es
Tampoco juzgo su pasado, si no es para recostarme en su hombro y llorar.
Porqué si logró o no, ser doctora…A ella, poco le llamará la atención.
Hemos superado ya el complejo de visitudes
Ya no vemos con las pupilas de los muertos, ni de los pájaros carroñeros.
Nosotras sabemos lo que es la pérdida y la derrota y la tengo en mi corazón más que si me hubiese hecho ganar mil guerras.
No quiero porque otros me quieran. Quiero porqué amo, porque no juzgo, y no estoy arrepentida de lo que soy.
Sólo una estatua petrificada
Con dolor
Con autoestima
Con mi lápiz y mi papel de tercera calidad
Pues, no tengo dinero… No cobró nada y lo poco que tuve, casi me mato en vida.
Descubrí la belleza en el sufrimiento
En no reflejarme en el espejo, pero si, en la egida de Athena.
Veo el mundo de afuera y hay amor en una pandemia.
Están los que alimentan a los pobres porque tienen una gran alma.
Y los médicos y las enfermeras, muriendo allá afuera, mientras yo, hago metafísica con las palabras
Siguen llenandose de oro las iglesias y los santos estafando.
Siguen sollozando los inocentes por los miserables
De cuando fue, será y alguna vez, fuimos…
Yo, sigo teniendo un gran dolor en mi cabeza.
Pero las respuestas las he encontrado un día bajó el Angus, el árbol de Argorea.
Pensé: estoy triste, estoy débil, no hay nadie, no hay nada, apenas yo, y esa manzana roja.
No me importa lo que digan las iglesias
Ni lo que los religiosos piensen
Sólo soy yo y Athena, en el medio del desastre
¿Estaré loca? ¡Sabes, soy más cuerda que aquella que se dice ser santa!
Al menos he saboreado el costado de lo negro
Pero tú, eres demasiado pura para ensuciarte
Jamás haras filosofía con el miedo
Uno se cansa de pensar. El amor está en los sueños
Pero cuando te asomes a las cortinas de tu casa, preguntate a ti mismo ¿En qué piensa Silvestre?
En todos lados, he recibido golpes
Más mentales
Otros corporales
Pero desgarro hasta la última pepita de gomitas que me queda y me muerdo los dientes, queriendo olvidar el pasado y las pesadillas…
Mientras creas en la felicidad, otros moriran creyendo en la nada.
Temblando de pánico, tú, reiras como si no existiesemos…
Pero existimos, y sabemos lo que es el dolor
Los agorafobicos sabemos lo que es perder
Y mientras te encierras a llorar por que no puedes salir, yo liberó mi alma a través de estos versos.
Y soy libre de ir adónde quiera. Ningún Dios u hombre o mujer, volverá a detenerme.
Porque al terminar de hacer cosmologia, embrión, naces de nuevo en la cuna de enfrente y yo, te sostengo… Estás naciendo, abres los ojos, eres una lampara, yo te doy luz…
Los criminales se matan en las alcobas
Y los alcohólicos se hunden en vino
Y las prostitutas se venden por teléfono
Hoy, no hay nada, excepto el simple hecho de comprar viveres para comer.
Ni siquiera tu tapado
Ni tus libros
¡Te los cambió por un poco de fideos con arroz!
La gente muere de hambre
Mientras los asesinos siguen libres
Y quién presumió matarme, apenas puede recordar.
¿Que recuerdos para la niña asustada de fobias? ¡ A ti, que te importa! No miras a los pobres a los ojos por miedo a ensuciarte.
Pero esos locos sin remedio son los que se ensucian las camisas para que yo, limpié su estiércol.
Son los que sangran a quienes salvo.
No me interesan los cuerdos y los listos
Yo quiero salvar a los que están a punto de secarse.
Y no les llevo un libro, no los intoxico con aspirinas, ni les digo que son malos. ¡Con que facilidad se juzga a la gente! Si tan sólo oyeras su voz! Niña, te cuidarias. Tú, te salvarias…
Y no necesitarias de Cristiandad
Yo no vengó a venderte cruzes
Mis palabras son todo lo que tengo
Si quieres, usalas, empapate de ellas y llora.
No está mal llorar por los errantes, el principio dio luz al final…
Yo estuve pérdida como un perro
Ladrando y gruñendo, fui salvaje.
Y me rescaté a mi misma, una tarde, en la cuál, Athena, me preguntaba sobre mi vanidad….
¡Jamás ojos más semejantes!
Por eso la tierra, tembló
Y tú, temblaras
Porque abriste los ojos hoy como nunca, ya no eres hijo de la humanidad, sino de tu cabeza, donde hay árboles y hojas, sólo hallé un poema viejo…
(y escuchó, como una consonante: No hiciste nada, te la pasas todo el día acostada)
No digo, ni gritó
No necesito esforzarme
Si mañana sufro, mañana me levantaré
Más sin ayuda de nadie, estaré en el lecho, llorando porque no lo entienden.
Más me humilló mi padre, diciéndome que sólo servia para estorbar.
Mientras mi madre, finge felicidad
Yo, veo la tristeza de los miedos
Ya no me interesa lo que piensen los demás
Que me echen a la calle
Con los canes viviré mejor
¿Quieres hacer algo de tu vida?
Se pone melancólica y me llama inútil.
Hago mas por los otros, tirada, que si viviera mil vidas….
Jamás han visto a nadie morir como yo
Nunca se empaparon de sangre
Y no sufren con los insomnios de las noches
(Nunca un atisbo de humanidad)
Estoy sola, caminando en contra de la corriente, llendo hacia mi Argorea, lejos de vidas tristes.
Hago música con la sangre de mis venas
La misma que mi paciente, a punto de llorar…
Y estoy muriendo, de a poco…
Como intoxicada.
Ojalá partierá
Aquí, apenas, quedarían mis versos
Y lo qué fui
No fui sino una evastica…
Un teorema general
Ya no pienso en los errores
Ya no me importa nacer y morir
Estoy desdichada de todos modos
Pero una planta de origen Silvestre, me calmó
Creo que es Salvia
La vi y me reconocí, acaricie sus hojas, eran verdes.
Tan bello como seco, inmortalia
Era yo, con Bach.
Creo que nadie lo entendería, a excepción de un enfermo.
Si quieres curarlo, ponle un poema mio, en su cabezera de la cama y sanará y luego, a otros…
No dejaré a nadie morir.
No mientras respiré y en los campos Eliseos, he de susurrar también viviré…
En una planta de origen Silvestrano (es Salvia con metafísica quién me ha salvado)…
Estaba a punto de morir.
Y mi madre me dijo: ¿ ves el olor que desprende?
Y me sentí a salvo.
Eran las plantas la respuesta…
¡Ah! Quisiera ser incinerada en un camastro de maderas repleta de flores de Invernalia y Florecelia.
Mi olor, subiría hasta el estrado de Dios y más allá….
Creo que naci para iluminar…
Una Ninfa de las aguas que nada…..
Una espada de la luz, que brilla.
Un cuervo en la colina.
Sé que soy inmortal.
Tengo más vidas que un gato y no le tengo miedo a las turbas….
Athena, conmigo. Ella cose mis vestidos y los hace bellos.
Sarah, ríe, Eli, sueña. Estoy feliz con metafísica y ahora, soy debilmente dichosa por un momento, momento en que quizás algún humano me amé, aunque sé que las mentes olvidan…
Desearía tener un hijo, para amar…
Son las sombras lo que me aterran, pero sobreviví
ya estoy acostumbrada a morir.
Siempre muero en cada nacer con plantas y sangre
Estoy feliz de volverme una planta y un árbol en la tierra…Morir por salvar otras vidas, Silvestre y Luz…
Yo tengo que ser fuerte
Vi gente morir
Vi gente nacer
Atendí hemorragias
Vi a una mujer enloquecer
Vi a niños con broncoespasmo
Limpié a un anciano lleno de estiércol
Y sin guantes
Él, pobre, no se dio cuenta.
Estaba loco…
Le rompi la vena a un chico
Ayer, una mujer murió porque no supe salvarla.
Y murió en mis brazos…
¡Era yo, quién debía salvarla!
Qué le dije a su familia: lo siento, no pude hacer nada.
No era médica
Era una mujer con sangre de otros en las manos…
¡Enfermera! — mi hermano se muere!
Y corrí, eramos tres, tres por un suero….
Vi a una joven intentar suicidarse
Se había atorado de pastillas
Me quedé con ella, la ayude a volver a la vida
¿Yo estaba mejor que ella?
Ahora, lo pienso, ese niño nació bien porque yo vi su parto. Cuando le ligaban las trompas a su madre.
Le salve la vida a una chica cuando se cortaba las venas.
Eso, es ser enfermera. ¡Athena! Por piedad, hazme vivir para salvar con música y sangre a los que se están muriendo!
Hoy, un día nuevo
Masa, solar romboide. 《Stremus, lux》, en poniente, cercano a la casa global del transpacífico, Silvestre, escucha al pez remula, chapotear en las olas azules, blancas y escarlatas. Ella, se sentó, meditando la capa universal de la biosfera, la ecuación matemática del asteroide, la proporción geológica, repaso de la aureola boreal, gualda y albricia. El eco de millones de cascadas, hablaron a su alma. Los Brahmanes, sacerdotes, y religiosos, llevaron en la copa de una esfera tornasolada, una ambrosía poderosa. La untaron en sus labios, labraron con aceites consagrados su pecho y su humectante divino, resulto ser la música y la hierba herbazalesca bajo su almohadón, revestido por cojines sedosos y coralinos. El estado-mistico-alquimico-, evaporo su sustancia hasta la lluvia del epicentro gualdo y turquí. La joya embebida, furiosa, rosmarina, y altiva, catapulto la oceanide de las víctimas. Los filósofos mas reconocidos hablan con ella. Su libro ceremonial, se abre, y miles de historias de fantasía epica, suena en el estrado Goreano. Baptisterios de ceniza, fluyen hacia la gracia y los magos chamanicos, invocan su genio, las panteras mimosas, ennegrecidas por mantos dianos y caucásicos, rugen victoriosas, aladines y hechiceros, flotan en la manzana del equinoccio. Las creaciones, se arrodillan, y dicen con voz tremenda: 《Adoratus, Silvestrus, infinite》.
El Mago de la Luna llena…
«En el caldero, los humos del mago, se elevan para curar a la driade»…
—Los golfos de los elementos circulares se espasman en los enfisemas, de cada rectángulo,— el orfebre, se ioniza en los glóbulos de los dientes en las muelas del juicio.— «Se dice de Cloris, qué Almendra se puluniza, en los abejorros, la luna funciona como iman, atrayendo el aura hacía la barba de Nathanael; los caracoles se ejercitan como chubascos, en las estrellas, y las lunas de Octambara, cultiva su árbol, y las pura espuma, y la raíz, del coguello y la esfera del pelotón, y los callados, y los verdes pastos, naciendo en los muros de la luneta cuarzada, — « Elemental, circular, la magia de Urano y Andrómeda, llaman al gen, y solubilidad visible de cada esperto en el sol y el mazo de los cauchos, sollozando en los mundos del esperma y la leche que genitaliza osmo, lectos, espirales, gametos y embriones, óvulos y ovarios, prerroterreneal, cálices mayores, cervix y cigotos, o miembros e irrigaciónes por duendes y hadas, en los estanques de Ñumileinl…»
Silvestre y su mundo

Cuando, los despertares alquimicos, reencarnan la conciencia superhabita del sabio, millones de toneladas de infraestructura pomerana, dilucida en su morabito, las linfas acusticas en su romanza, cantan.
《Santus, ets, Santus》 Una muchacha, majosa, revestida por su blanca camisola, larga, repujada por tilitas morganas y languidas, con sus zapatillas menguantes, atadas por alcamores, cubriendo cada extension de sus pequeños pies, y su cabellera, blanca, atada dulcemente por una hebilla colorida, hasta bosquejarse en su rostro, hermoso, marmoreo, como un cristal brillante, solsticio invernal, de sus ojos, frios, solemnes y regios, hasta divinos, llega al estrado mayor y abate su alabanza a su diosa.
Un libro azul, encarnizado por franjas opalinas, celestes, y purpuras, separado diametralmente por una cinta, violeta, que marca el lugar exacto, de la oracion, le sirve de guia. Ella ya sabe todo el 《memorandum》. Lo conoce desde su temprana juventud. Se lo ha enseñado a su hermana más joven. Aquella impartidora de Violin, quien tocara su melodia, cuando las arpas celestiales, al ser Silvestre, su beldad, enfatizara su oracion en el magisterio, a temprana hora, seguida de sus padres, Sarah, dictara la orquesta. Ahora, el momento de la letania ha llegado. Silencio. Cabezas agachadas. Rezo en diminuta concepcion. Las alabanzas al firmamento son numerosas, y la mujer de origen mistico, dice: 《Ave, Silvestrus, ave》.
Anfiteatros colosales, despuntando cien mil codos de pie, a lo ancho y a lo máximo, con sus esquinas laterales nistes y melancólicos, ejecutando colosales techos, grabados con inscripciones normandas, argentíferas, y blancuzcas, con números milimétricos, en trombas acuáticas, nombres indescriptibles, osaban impartir su esplendor.
Ventanales gigantescos, enrejados por bermellones colores, asomaban su decadencia espectacular, construidos, por roca de pedernales opalinos, violetas y azafranes, simplificaban el templo como una arquitectura bohemia y ańil.
Las entradas; enormes minas pizmiento, infraestructuras menguantes, con el primer claro de sol, tocando las butacas de terciopelo rojizo, ahumado, diametralmente por escalinatas metallas, dirigiendo su envergadura, al palacio Silvestrano, conquistador magnifico de la ciencia, el saber, la filosofía y la cosmogonía.
Así, el global escozor del emperingado alcazar, rico en diamantes y oro, filarmona su entrecanto, a las criaturas Goreanas, del emporio glacial.
“Nacida en Junio, una niña canta”
“Se sabe que su corazón es tinta manchada”
“Tú, escucha a la joven, (piensa…) como ninguno, se mueve en gracia” “Ella, suena. ”

Storityme

—Fue la primera
Fue quién oyó el parto de la tierra.
¡Fue la señora del tiempo!
Soy quién dirá
Me llamó Silvestre
Ven conmigo
Te mostraré lo que es mi mundo
Arlequines delirando
Juguetes saltarines
Y magos con bocas gigantes
—¡Ven e ingresa!
¿Tienes miedo de lo que veras?
No hay nada a lo qué temer
Soy Silvestrana con aires de Hidromelia
Ven e ingresa a mi Teatro
Nosotros somos los que jugamos
—Alicia, en el país de las maravillas, es diminuta junto a mi. —
He visto soplos
He visto techos de oro
Como árboles viejos construyó música
Con tus pensamientos
Con tus ideas
Yo hago historia
¡Yo soy la voz de nunca jamás!
No es una ilusión
Primero yo, luego, tú…
Así todos son bienvenidos
Este es mi espectáculo
—Aquí hay algo, en un copo de cristal, se vio… Gea, creó un mundo y Silvestre nació entre sus plantas…
Sólo crea y hazlo, maravilloso. ¡No llores si no es necesario!
«Fantasía no es gobernada con lágrimas de santa. »
Yo soy la voz de los caídos
Yo soy el sonido del mar
Yo soy tu miedo y valentia
«Adónde sea que vayas, Silvestre, irá.»
Soy tu fantasía
Tu más grande reto…
¿Qué ves en el espejo de los sueños?
Silvestre refleja los encantos
Y puedo ver tu futuro
No tengas miedo
Todos vamos hacía el mismo vals
Sonando de día
Llorando de noche
Niño, ten paciencia para cantar
Yo, soy la voz de tu consciencia
¡Al despertar sólo veras libertad…!
¡Oh!
Sólo abre el corazón
Si eres puro, podrás imaginar lo que quieras, incluso, el fin
Yo soy la voz de los caidos
Yo soy el sonido del mar
Yo soy tu miedo y valentia
«Adónde sea que vayas, Silvestre, irá.»
Soy tu fantasía…
He visto soplos
He visto techos de oro
Como árboles viejos construyó música
Con tus pensamientos
Con tus ideas
Yo hago historia…
—Sólo tú, sólo yo, imagina el mundo y verás la eternidad.
Uno simplemente
El qué nació para crear a la tierra
El genio fantástico
Tú, el adivino de mi fuente
Silvestre con metafísica…
Despertar

—Hoy, abrí los ojos. — Cicatrize la herida. Estaba llena de sangre. Estaba ardiendo, como fuego. Era un fénix, en cenizas. Siento que mi piel, suda. Estoy sintiendo como la vida se me escapa en un soplido. «pero, ayer, recogí mi cuerpo lleno de flores, y en mi boca, sólo alambres, me torcieron.»
Me fui al campo, a los árboles de Ishteleption. Cómo estaba sola, pensé, podría haber dicho qué no seria, esto ni ayer. Pero confundí el amor con mi gracia. Cómo estar enferma de dolor, pariendo anemias…
Creó haberme visto en el espejo de los sueños
Y lloré
Supe que no era valiente
Que mi vida se había ido
Y apenas, quedaba mi cadáver.
Pero, Athena, se acercó.
Traía olivos y una tinaja
Bendijo con libacion
Y sollozo
No halló a una niña
Había perdido mi virginidad
Sólo madurando a través del insomnio
Y sus ojos, grises, me taladrearon
¿Por qué, lloras, infeliz?
—¡Más te valdría romperte cuando los gusanos corrompan tu lecho y de las buenas causas te olvides! — aún no te ha llegado el momento preciso de morir.
Y reí
No tenia nada
Apenas mis lágrimas
Contuve el soplido
No iba a morir
Aunque mi pecho, latiera con estrés
Tenia que vivir, más allá de los demás que no me entendian.
(más flores y árboles, para mi creación.)
Me refugie en Argorea, con Athena, puse un talamo, era azul con nicho y epitafios.
Mi nombre yace bajó las piedras.
No estaba con las cosas del recién nacido
No era una pequeña forma
De ser y nacer
Sólo tos…
Luego, fiebre y ansiedad
Y pesadillas, lo que me trastornaron.
No era una religión
Yo creí ver un aureola de vida en ese hombre
Cuando rió
Y su bebe
No era mío
Pero sentí la vida y el corazón latir
La vida llegó como el agua, me encomende al Dios del río, mi padre, Oceano, me oyó. Y me enterró hacia la costa a salvo. Llegué con idas y vueltas y no estaba muerta, me ayudo a despertar Nausiaca, Elema. Tan gris y blanca con sus brazos, llegué al palacio del rey, a contar mi historia y el rey lloró. No sabía quién era. ¡Oh, valiente, Silvestre! — eras tú, la de los cuentos. Los humanos ya no pueden contaminar. Los peces y animales son libres…
Sólo bastaba un instante
Y había paz…
Corren las aguas libres
Y las plantas renacen de nuevo
Siento mi corazón latir.
Estoy floreciendo con dolor
Pero viva, con Athena, a sola voz…
¡Crece, y Crece, Silvestre!

Inpugnando la séptima locuacidad de las vertebras amarillas, el escondridijo del «desagüe», hermosa cantaubrica debajo del ornamento flemoso, una auripide cómo vocal arrepentida, ecunda en su regazo de hembra, al órgano de plata tibio y calcedonio.

¡Ah, la oscura tregua desposada sosegadamente, la arrancada uña aligueña en colores trimiformes, la opacidad oscura genital del ovario, el pesebre ganzuo engrandecido por el pleto elegante, el bosquejo del ermita trozado por la planta masculina roida por el calcañar fetido!

Soberbio trazador del oleaje encantador del polipo adyacente en la recámara altiva del oráculo gentil, liso pelo enmarañado con negro tono azabache.
Veneno estasiado que engalanas las enfermedades, artista macabro de todas las artes prefaicas, esenio alfabético palpitante del orden cadáverico.
Mar angustiado prorrumpador del imperterrito atisbo de la macrocinetica y las leyes naturales del alquimion.
Octavo mochuelo emparentado con los postes vírgenes, frescor anciano menguado, lamentable corresponsal atado a las camisas sodomitas qué reclamas al maldivo postulo segregado por la hemorragia celibe de tus manos anuladas al papel borrado y tizador de engranajes, ala de cuervo anfibio observado de lejos por jinetes salvajes, cancerberos monstruosos, perros de ballesta en concubino ballet de orquesta.
¡Asciende, médico galileo citadino de anforas de espuma y pluma de esputo conclave! ¡Ampara, Astrologo fatidico cultivando las antiguas interpretaciones de los nativos del mundo singular!
Princesa, orgullosamente prohibida para los manjares edictos de los niños desamparados.
Poema: Esperanzas…

—Hoy, llueve en mi cabeza.—
«Hay sindromes de belleza, hay cientos de libélulas y organismos estafilococos, supurando, embelleciendo, cuál orgaboide, cuál intrínseco,
—Nace del interior de la luz—…
…Nace de la profundidad del amor. —
(Solloza, espera y es esperma)…
En mi válvula mitral, en mi corazón, mi ciclo, cuidando la dulzura de la pureza…
Es ser guardiana de mundos
Es ser protectora de los sueños
Y en mi fantasía, en mi cielo y en mi poder, el tiempo y los inicios y de los mundos, — cada cosa, del tiempo y los efectos y las micras de los empaligobios sonando en la esperanza de los himnos…
—Himnos, tubos de ensayo. — Moribundos los mortales, pero renaciendo en el trópico de Cáncer.
Cuál belleza, cuál equinoccio, las grandes esperanzas de nacer en la pureza del mundo.
Las lágrimas del sol
Las penas del amor
La dulzura del anciano
Es morir por el amado
Es nacer en el silencio
Con amor…
Athena

¿Cuál cuaser en los glóbulos sonrojados?
«Ojoides de cuarzo, ojoides de Gioblastoma»…
¿Cuál filantropía de gargullo de rellenos de querubín?
— El soplo de la belleza, el honor del corazón.—
«Cuál Isotopos de Ombligos y fetos, »…
Cuál preñada, virgen santa…
—¡Oh, Citoplasmas, Oh, Nike! —
—Oh, cualesquiera y embarazos de Soles. —
(Ahí, en Tritonis de Libia, tú, naciste en la cabeza de Júpiter)…
La de ojos glaucos, la ojigarza…
La del buho y la carroza
«Pangea, pingüe y Botubulinica»…
Sangrienta en la isla de Palios.
—Es Mentor en las idas y venidas de Telemaco. —
«El astuto, Odiseo, — rige sobre ti, tu amor en su corazón»…
Más naciendo en el cordón umbilical de los rellenos.
Más pulsando el genio de los Arteros, cuál festoneada y plasmática, secrecionando sanganos y uniendo quehaceres.
—Eres tú, Athena, la mente de un genio. —
¿No habías sido, Odiseo un hábil combatiente porqué jamás se indiciplinaba ante tu causa?
—No habías sollozado por él, ante tu padre y luchado contra Afrodita, la diosa de la sensualidad. —
¡Pero, pobres mentes que eligen el amor carnal al santo inteligenio de las mentes guerrilleras!
—¿Cómo es posible que Paris, haya elegido lo insípido, lo banal, lo erótico, antes que a ti, Athena?, ¡gran belleza entre todas las mujeres y la más hermosa de todas las diosas!
Jamás, ningún Dios, se compararía con tu mente.
Jamás ningún profeta con Tiresias.
Jamás mujer más perfecta que tu desnudes mental y tu cuerpo vestido.
¡Amar Athena, amar con gloria! ¡Amar con belleza y sólo dándole hijos a la mente!
Amar lo puro
Amar lo santo
Lo casto
Lo espiritual
Amarte con tan simplemente soñarte y agarrar tu mano, mientras navegamos por alta— mar..
Athena, nunca una joya como tú
Nunca más belleza cómo tú, de ningún Dios.
Siempre, atenta, siempre, aconsejandome.
Madre, hermana, esposa y reina.
Señora del mundo, señora de todos los tiempos.
Mi amor eterno y tan bello…
Por siempre a tu lado, mi Mara, mi Athena…
Ilumenelia, la luna en menguante.

«Psique»… (Luna y noche, con células rejuvenecidas, senos sin leche, y el mundo del río Tritón, serpenteando a Mara, en los mares de la belleza lunar)… Pero, cansido, el alma total viviendo a través de los equinoccios del tiempo, — darán vida a las estrellas que ovulan cerca del cielo negro, cuadrangulares tópicos de mareas, atmosfericasa, subiendo hacía la madre naturaleza, cuándo el descanso de Silvestre, sea, sus plantas reencarnecidas por magia ancestral…

Il Dulce Suono

(¡Oh, escucha el sonido! )
¡Oh, muerte lejana, recoge a la soprano!
¡Oh, Athena, duerme!
¡Ah, Ah, tú!…
(Desesperación) ¡Oh, vocal!
(¡Oh, infame, Oh, tú…)
(Creeré, sólo en ti, amor, amor, amor)…
¡Oh, Oh, Oh, Oh!
Edgardo, Edgardo… Piedad mía… Sólo un beso… Y después, muere…
Ya sin hablar, ¡Oh, tú! …
Quiero dormir, en tus brazos
¡Oh, Athena, hazme nacer muriendo en ti, en ti!
Amor…
¡Oh, Athena, Ah, Ah, sólo en ti… )
¿Qué es lo qué veo?
La muerte malvada sueña…
Hace que yo, mida la vena…
¡Y luego, tú, infame, tú, me haces morir!
(¡Oh, cobarde, haz de mi… Morir en ti)
¡Ah! Somos nosotras…
¡Sh! Sólo tú…
Athena, mujer, dame hijos mentales…
¡Ah!
¡Oh, Oh, Oh! Baila, mujer, sólo tú…tú!
¡Oh, tú!
Sólo nada más
Asesina
¡Diosa mía! ¡Oh!

Acuario

—Nebulosa de Neptuno—
Empuje de machos
Líquidos de hembras.
Cuajaron violeta de la galaxia espiralada, en Cipris, rumeas…
Cuántica supernumerica (estrion, oparto, venula y Venia, sifilitica, ardes, con tus enfermedades, llenas.
—Cocoropilo, «Gamenide, puja a Zeus, emborrachandolo de vino, vomita fuego de Psicoanalisis. (Entre el yo, el ello y el superyo)Navegando hacia la leche de los cosmos, el mundo gira hacia tu universo gradial y electrocentrico, espirado, celular, anemico…

Nace en tu hiperactivo
Crece en tu gioblastoma
Si mueres o creces, sin importar nada; no hay multitud, sólo la caricia de Silvestre…en tu cara, en tu cuerpo y en tu alma, mi voz…flores en tu cama con mis pensamientos invernales,— duerme tranquilo en oración. El Fenix genio, se eleva con tu mente, genialidad en tu clavícula, mis palomas curan tus heridas, mis cabellos tus hemorragias, y mi colchón de vida, tus insomnios. Yo, te cubró con mis plantas, duerme, corazón, sin miedo, yo combato contra tus fantasmas, te hago adormecerte en mi pecho, con lágrimas, yo te protejo, niño, dulce miseria desnuda, Silvestre…
Tan cerca como lejos… Yo, escribo y bailo contigo en tu locura y lloró a tu lado, en tu felicidad. Tengo la llave del espiral. Sólo mira a la reina, mírala, porqué será lo último que verás en los aquelarres de los muertos y vivos, qué sueñan con la inmortalidad…
Aquí voy, estoy naciendo de nuevo:(sólo un Fenix)…
Habian quebrado mi inocencia
Pero soy más fuerte que las llamas….
Yo nazco, de nuevo
Soy inmortal
Soy un Fenix…
Sé, vive, reza, alzate, no temas, canta, ¡Oh!
«¿Conoces a Silvestre?»— «Ha nacido entre las flamas»…
Un enorme Fénix…
Soy el precipicio del dolor
Y soy tu belleza suprema
En la luz del miedo
Yo, te alumbró
Sólo mira la oscuridad
Una niña con dos caras
Iluminada
Un juego de sombras, con su marioneta.
Pensé un día (Tanta bondad es un milagro)
Soy aquella que está danzando con el miedo
Con los tuyos y los mios
Ser libre como las palomas
Silvestre con metafísica
—No hay nada, excepto, la única vida del tiempo remoto. —
Silvestre, con flores, curando al herido, al hermano, al dulce, al atormentado, al débil. Sólo con flores, música y palabras vírgenes…Salvia…

Era ayer la misma que ahora
Solo que ayer era joven y hoy soy vieja
Es el último día de los vivos
Porqué los muertos no hablan.
Más seco con labia mi lamina
Con lápiz escribo en la funeraria
La lavandera es mi madre, con fusiles.
Después de esto, fui todo.
Nada más me falto volar.
Como una raza, vi cuadrados los objetos.
¿Viste a un enano en química?
Mi padre tiene ovejas
En el campo hay cigüeñas
Dos o tres, da igual, llevan encargos.
Esa que se dice ser pesimista es más lista que la que sufre de lucides.
¿Es fácil acabar matando un sueño?
Yo, miró al horizonte y digo con mano alzada, no veré al niño nacer.
Pero mi bandera la recojo con mi pelo de la lengua.
Dejó el paladar de los mediocres en su lugar y yo, escribo metafísica…

—Pasando, a través del rio Onmura, oigo…
Sarah, con su clarividencia haciendo sonar el Carcaj.
Y Athena, con su arpa, languidece las Eneas, doradas…
Se mudan los cristemos, los organoides pululan y los Infolipoletroimo, crean en su glándula de Baxter, un testículo, porque al pasar el mar Lailoiy, — (Oimos a la recámara de los Pialocenos)— Una vez oí, a los Torrilones, cantar… Elvenpath, sólo los Goreanos, lo conocen, un deseo y luego, adiós…te harás inmortal en el espejo de Elema, te volveras fuerte con Aluti, y aprenderás a usar mandobles con Askwea, y Ñozania, te hará vivír con nueve embarazos terminales y junto a Kaleoliu, apiñaras, olmos, — con Eleoi,— serás un Oso de libertad…

Azul

Cuál Azul—Celeste, se me llenan los pulmones.
«Asimismo, el orgasmo de la exitocina, hacía el parto, el embarazo, una milla después de la inanición»
—Pero, cuerpo de balanza ¿Te bañarías conmigo en el agua? — Te quitarías la ropa y te sumergerias conmigo en la profundidad del mar?
¡Oh, mi bella creación! Fundete a mi lado, besame, mis senos están al descubierto, mis cabellos, se enrulan en tu cuello y mis piernas se hacen cada vez más, un ovalo lleno de sangre con bicarbonato y oxígeno.
—¡Oh, mi niño!—Cumpliré todas tus fantasías en los sueños.— Soy virgen de boca y piel, la sirena se mueve, alrededor de ti, Nereida, se pone cerca de ti, — Engendro Lunas y células pero también a ti, mi dulce hijo, te estoy dando vida a través de mi color Silvestrano…
Una teoría sobre la química entre los cromosomas X e Y

Semejante partitura heleocentrica se protofusiona con los enlaces neumoliticos de la automasia. Protón y electrón derivan de la colocatura «Alquimica». Células madre han avanzado hacia el núcleo cupular de los órganos parturientos y han desterrado la hegemonía del semen, la prolactina es dependiente de angiospermos cúmulos de agua «Microcinetica, radón, elemento nuclear que se mantiene en estado gaseoso, luego, en semestral porción, transcribe en celibe reprensiva lo que es altamente ignorado por la mente tóxica, el estatus supera dependiendo de la materia inorganica la asignatura interracial en ambos cuerpos degradados por el intercambio epidérmico, capas alrededor tanto semihosfera y lugubre tegumento del monte de Venus, la corneta de la testosterona se pierde entre el criterio plausible de la progestestosterona y recae en igual disolutiva contra la microvellocidad agresiva del sujeto póstumo».
Citaré la idea demacrada: No podemos hablar biológicamente en términos desiguales sí ambas partes no se arriman al número aproximado qué da por igual síncrona la antítesis del primer potasio en la fila dieciséis, habló del hidrógeno y con él el oxígeno. Recuerdo las maravillas del agua cuando formaba igual cadena de adn.

Oí el tumulto de una buhardilla pequeña y resguarde la distancia entre el silencio y la enamorada campanada del oratorio frente a mi.
El asiento donde presumo encubrir mis papeles que tanto odio y fanatismo elucubran en ellos, ya sentirán la anilina japonesa y se mancharan con la grasitud inhumana de mis uñas carótidas.

Es el momento de flexibilizar mis rodillas.
Es el instante retórico donde absorbo el trimaje del algodón Serbio que la churruscada mujer del Claustro entrega bajo el As de mi manga.
Es hora de recostar la cabellera matiz y engonominada y suspirar la unción biliar que penetra con su flandez espigo y desempolva su estretopcoca mejilla para mutilar mi corazón.

Es el incienso con la vara y la sangre Indioeuropea resonando en aquel pustulo enmarcado por figuras geométricas de querubines y alechonados retoños que enveben lágrimas hasta la muerte.

Y estoy ahi, el señor de la calle hace el gesto condescendiente de romper el muro donde penetran las filiaciones absurdas de quién no ve o no gusta leer el cotilleo residual en marcos de papel y teleria igual.
Si no es la misma costumbre de remilgar los suspiros y ojear con la desfachatez de un loco, su habitual teatro donde muchos como yo son más que el típico chico abriendo la habitación sombria y quieren recordarse con un diploma y un monumento francés al lado.

Y diria tantas cosas

Hay mil mundos

Y Silvestre los resguarda a todos.
Les habla y entrega frondas azules para lavarles sus pupilas y que el llanto no sea otra cosa que a los niños poetas les haga perderse la feliz dicha de saberse encontrar enamorados de esa vida que a mi tanto se me niega.

El albatros

Estoy en la barca, luchando contra la corriente. Al alba, esparcida por un sol injurioso en lo alto, quedo perdida.
Mi cuerpo desprendido del universo terrenal flota, un flujo maternal de color celeste brota hacia el infinito río.
Padezco un arrebatamiento interno al imaginar sueños, impulsando mi barca, manos invisibles la conducen.
Soy un idealismo de carne embarrado en impureza.
Soy la esfinge mutilada por todas partes.
Soy retrato de vidas alimentadas en sufrimientos ajenos.
Soy cada uno y todos son: Yo mismo.
El yo inconcluso, frágil, sin amor ni devociones propias.
Recostada bajo el suelo pienso, si mil almas conversan con el viento.
Solía ser amante del mismo castigo que repetía una y otra vez el continuo desenlace. Imploro ahora, compañera mía: ¿¡Si es posible que desates los hilos y esté en manos tuyas la elección!? Olvida el juego infantil y ama lo verdadero. Basta ya de esperar, que esa nada hable y salga al encuentro. ¿No lo ves? ¿Lo que trato de enmendar? ¡Soy libre gracias al abandono! Argoreana.
Athena, mar…

Poema completo a Athena Parthenos…

Athena, diosa del mar…

¡Oh, Musa!— Tu hiptongo y tu joroba, tu escala gramátical. — Helada y glaciar, congelada xualizando caderas empujadas por retículos endoplasmaticos. «Sexual, Vestal. »…Tus ovarios no han llevado ovovivíparos, ni cigotos, en tu cervix. (Cuyando lunares sobre tus mejillas pálidas como fuego lluvioso, menguante, anida en tu espaldaña.) “La gran Athena, revestida por griseta y oro marfil y joyería orfebristica, rumea xantrixamente ululante en Palios, llevando su cliptamide y el peto de Dríades, Ninfa, bocetea cuando los océanos le dan vida a su corteza, abrazando pleuras y ríos. ” —Athena, Mara, se humilla cualsi fuera reina onomástica del parlaso, pestañeando, perenne, rocas cocoliferas, hidrostáticas, heiseres, iluminan el Fagot, aplaudiendo en los azules mares de Frecia, cual sea su gracia, Athena, la diosa, espera a otro Odiseo, invitarla al paseo de los mares azules y grises como sus iris, belleza.—
…Y el soplo de Itaca, germinara en sus hebras gualdas. Las corrientes Neptunas, proclivizaran sus muñones guerreros, el casco easolar, con la cola del caballo, se ionizará facultando hidráulica fosfogenia hasta su antebrazo, enfermo, su omoplato, trombará su equimosis. Elemental cada occipucio, su vulva, efectuará a Erecteion, asolando, el ciclo terrestre, Athena, ovalizara el escombro del ululante pitido del golfo, sudando siembras y procoriendo hiptoplasmas reumaticos, como estafilococos, chupará cuellos de molleras y agrandara al oso cuando el pilluelo se gionize en su lamentesis, por ensemas, la guarnición del quebranto, auscultará edemas de agua y salpica, chorros de trompas, iónicos peleles, sus cabellos finos como lamparas y su carmín labio, fino, como un beso de sirena, hace al macho rendirse ante su vara, porqué su cayado simboliza guerra…(Y quién deseé pelear por ella, deberá ser hijo de Sion y del sur de la estrella oval del norte. )¡Pero, estalolito, tú, crema de empaligobio, asmática, rapaz, ojerosa, trompeta de Zeus, nacida de la cabeza sangrante! «Tu tio, el martillero, te ungió con aceite y gritaste tanto que hasta Gea tembló ante tu gemir. Y Libra, en las lunas del trifasico, hace a la cara de los óvalos semejante pureza, coincibida sólo para ser amada.» —Gueñide, antesala del cloroplasto,— ¿has oído a las termopilas auscultar tu globo? ¿ O has roto las cadenas del mundo con tu égida, tan sólo para matar imberbes qué desconocen de tus carnes y descreen, sabia?
…Aunque, ¡lamento! El hombre y la mujer son tristes, pobres bajó el cielo, — porque desde que te dejaron en paz de otros Dioses, se han olvidado de lo macra y fuerte que eras. Y suponiendo, que, olviden la pereza del ombligo, los fetos y los embriones, criogenizaran tu cigocito, Athena. Gran Diosa y señora del Parlaso.
—¿Puede un trompetista acuciar el termino de geógrafo? ¿Acaso los puentes de las Oninfas inundan tu molar con líneas y coagulan tu sangre con soles? porque al final, virgen niña, todos los gérmenes se irán postrando ante tu regazo—
—¡árbol de sabiduría!—
«Solar, es tu cicloide.»
—Sin embargo, biednamita.—
—Tus ubres lactantes, tus senos al descubierto.—
¡Oh, amalgasa!
¿Cuál fábula es la de Isolda en cuaseres de capullos de neón?
“Hay uñas en tus manos de pitonisa.”
Descrees de cada parto y sollozas.
«Athena, Mara.»
—Hidrofila, no es estamento. Pero secrecioanar óvulos es tu cornete facial. Los machos son como bolas de genios pulubles y zánganos, no saben amar lo puro y lo eficiente.—
—¡La mujer Athena, gran raza, hecha para la superación intelectual!—
«Creada para vencer a las manzanas.»
«Y ser faro en las noches de tempestad.»
—Si cuál raza, subierá, más arriba, ¿No hallaría un triste rebaño?—
—¿O los soles de eslabón se crearian como ignobles somnias?—
“Athena, el mar, se adolece por tu abandono.”
(¿No habías nacido para los gentiles?)
Fue tu rama orioperpendicular la que razonó postrarse cómo cigarra.
Y vencer a los ídolos con masa y cañón…
¡Y hacerte el amor tan sólo con pensarte!
—¡Pero, mira, divinidad!—
Todos nos ponderamos de tu embrionaje y decimos aturdidos: —¡No debemos rezar!—
Por ende, mujer inteligente, apenas, los guardianes, saben de tu color rosa perfumado y tu pelotón de guerra.
…Armada, a la caza. Un gato con un buho, llamando a la noche y tú, disfrazada de señor, te haces pasar por mente de verdad…
{Y los locos, los sin remedio, te piden a ti, piedad.}
¿Pues no simbolizas aún razón, Titanide?
~¿No eres todavía mujer de bosques y mares con animales Silvestres?~
—¿Athena, no ries aún con mis ideas?—
¿Te has olvidado de los recien nacidos y los que murieron rogando qué los recibieras en tu seno?
“O acaso, Alejandro, o quizás, Sócrates, ¿no murieron por tus leyes?”
—Gran madre de los sabios, ¿hay hijos de tu mente sanguinolenta que todavía se atrevan a defenderte?—
¿O huiran como cobardes ante los sigmas?
“Athena, yo, aún, te amó”
«Cómo enclenque, beso tus pies, y oculta tras tu velo, mi ama, sigo siendo tu amiga de siempre,»
¡Oh, reina!
«Haz fetos con hombros de genitales»
Y ovarios fertiles.
¡Y no temas, gran osa mayor del océano Nereano!
¿Aún te ries de mis cometidas?
—¿Son tus faltas más grandes qué mis fechorías?—
¡Oh, delgada, no, Oninfena, tu quebracho es mi talón, creciendo hasta el génesis!
¿Descrees de los sabios, reina madre?
—Son mis ansiedades las que forman un tronco pelado.—
—Y en tus pechos, ardiendo mis manos, y el lloró de mi madre, quién me atavio de tus lamentos, hace que Silvestre, también se haga ingeniosa.—
¡Oh, Athena!— Son los gemidos de las guardillas y los trifulcos de poniente. — “En Gargallo, Olimpo, reina en tu matriz.”— Cuál sibila, regando polubles los arandalos, los siegmas y los tartamudos, te escuchan suspirar.—
(Pero mis padres, Athena. Me han hecho creer en una divinidad semejante. ) …Y cuáles Dioses politeistas, no he visto la gran Ninfa, coronada cómo antaño, y es el susto, son las precipitaciones, es mi mudo despertar y el agua de las piletas desnudas… Es la sangre de mi corazón que segrega tu reinado y los bueyes que colman con heridas mis piernas.
{No trillare más por los ventriculos de las venulas y el lloró de mi parturienta no me emborrachara más.}
~De todos los Dioses, apenas, tú, sobreviviendo.~ ~Alegrándome la vida con tus besos, y tus manos, sacra y gran Minerva, huele a trampa y picor.~
—De las poetas, la más humilde.—
—De las mujeres, la más pequeña.—
“Y aún así, en mi mente, habitas, Sirena de los mares australes.”
—Yo, veo el cambio de los siglos.—
~Veo como cambian los milenios y la gente se deprime. A espaldas, se aferran a Dios, y sus mentes, te olvidan.~
{No, Athena. No aún, en tu ciencia, no hay abrazos sin pelea.}
Como sea no debes llorar por lo que sea perdido. Las religiones van y vienen y cientos hablaran como moscas. Sin conocerte.
Y dirán más, ateñidos:
—Athena, la mujer de un sólo hombre..—
Pero, pulsor de engaño
No son listos y tu historia los pasará a ellos.
Mientras nosotras seguiremos alabando a la mente.
—¡Los fetos de tu mente seguirán creciendo!—
“Y serás madre cósmica de todos hasta la triste despedida de los anaqueles.”
¡Oh, Athena!
(Las madres chillan por no saber parir)
(Las mujeres no son tan fuertes como antes)
¡Oh, bella, sólo, me oyes! —No me gritas, ni te impotencias, eres mi madre, más que ninguna. —
—Cuando, en la oscuridad, derramaba lágrimas, eras quién me consolaba. Al luchar contra batallones, eras mi guia y aún lo eres. — «No soportas la debilidad, Ninfa. No crees en la mia, como siempre, haciéndome reir en los momentos tristes, y siendo tu mi única amiga en los tiempos grises. Porque todos, Athena, todos me han abandonado. Excepto, Athena, la super madre y su gen, crea más genios al invocarla.»
¡Oh, eterna seas, Athena!
—Cuál cilantro, ecuanime, transverso parietal, en mi equimosis, el elgo y la coadyugante línea de Acuario, en los porticos de los acaudalados.—
(Athena, Stremyopita, adyacente, ovolar, oblicua y yuxtaponiente. )
—En mis oidos, los susurros, en las cuevas, tu nombre. Athena, preconcebida por las masas de los genios, aquél corcel alado de Pegaso, mudando su piel de muda.
— (Orión, en la estrella de Garmenide y tu clavícula, en la cima de Cereo.) ¡Oh, puritana! — Si en los credos, tu voz, se naufraga, en los escenarios, tu ruego, me enloquece, te lo pido, Oceanide, ¡no mueras! —Sé que estás enojada, como palanca en mi ventrículo, yo agoté mis ultimas esperanzas, y tú, centellante, me castigas por dejarte. ¡Athena, no ves como te amó!
“Mi corazón hierve”

Y en tu sangre de venas de Pan, mi aliento agoniza.
Te necesito, si quieres, puedes odiarme. Si precisas, me arrodilló. ¡No obstante, Athena, Oh, mente, torturada, nadie jamás sabrá lo que pasamos!
¡Estamos perdidas hagamos lo que hagamos!
—Amarte, reina, es un pecado.—
Y más que un sacerdote, te suplicó, no voltees tu mirada al ceño del engaño.
—No hay polubles, no hay ebano, no hay régimen, no hay nada. —«Mi mente, Athena, está atrofiada.» Y mi cuerpo, marchito. —¿No oyes, es tu hija la que te pide?
O como Casandra y Ayax, ¿sólo pasarias de largo?—
“Hay tantos qué te culpan por Medusa.”
—Yo no te juzgo, Driade.—
Pero si te ruego, oye mi lamento.
¡Hasta a incluso a los condenados, se les permite un beso tuyo!
—¡Qué tengo qué hacer monarca!—
¿Es que acaso mis cabellos ennegridos quieres?
¿O mis ojos en tus ojos, para vengarte?
¿O purificar mis oídos para no llenarme de belleza?
¡Si tan sólo tu voz, oyera!
¡Si de las profundidades de la mente, salieras!
Si con sangre y jubilo, tú, te crearas…
{Le darías voz a mi mollera silenciosa.}
—Porque, Athena, oigo millares de ángeles y las mancuernas de Dios, me tullen y los religiosos Cristianos, no entienden de mi amor, lo prejuzgan como falso y dicen con infinidad, palabrerias.—
…Si existiese un poema dedicado a ti, si los antiguos te llamaran cuando todo está mal, si te explotará como Ninive, Athena, tú, me guardarias. Sé que cometi el error, lo siento.
~Es mi debilidad~
~Es mi cuerpo~
~Es mis ganas de salir de las sombras
Lo que me ha hecho olvidarte.~
—Y aún así, mujer, pujas como hembra en celo, para castigarme.—
—Pues, entonces, hazlo, aniquilame. De amor me muero y con el, me han de enterrar. Y si te dije que no, aquella noche, es porque nada más que tu alumbre quería mi alma, Sirena.—
Un beso, un beso, nada más.
Luego, vete…
La locura me espera…
Y a ti, tu carruaje de oro.
{No sé si dormiré está noche, pero en tus brazos, Athena, deseo morir.}
Todo me asusta
Todo es engaño
Creer o no creer
¿Cuál es la diferencia?
Titanica, sólo silencias mis palabras mentales, apenas eso, ¡como si bastara!
—Ojos hechiceros, carro de Andromeda, cuál sirena en el olimpo, reinas en las cuevas del gorrión.—
Y la música de las esferas de Opera te obedece
Athena, mis dedos, sangran, estoy llorando ante estas estrofas.
¡Oh, Diosa!
«Inocencia.»
…Gran efigenica, yugular, octosilabo, cuál vientre, callada sin alas, temo, no concebir hijos. Athena, guardiana, esputo y melanina, como caos y masa, efebo-mental-santa…
—Como imaginación, en tu brote, en tu pierna, hay esperma y genitales. Hay un ovario y un cigox. Hay calices menores y tus hebras blancas, con tus ojuelas de grisáceo, me enloquecen.—
Oigo el llanto de los Dioses
Y tu gemido, oigo tu voz, en mí.
Cual esferalada, cuál corona, cuál antigena, parabólica como Diosa mentalisca.
Y se dice de Zeus, que te germino, que él, sufrió por tu nacer.
«Sollozando de rojizo carmin en su coronilla, tú, naciste para ser adorada.»
¡Oh, angelical, cuyana de hierbas mortíferas, flor de zangalo, oh, cubierta de tampón sangriento, corona de cobre y estoque de lanza y broche de plata y trono en el sanctosantorum!
—En las nubes, en los discos solares, Athena, tú, peleas con todos y conmigo, haciendome el amor cada noche, tomando mi mano. Te rezó y juntas dormimos en paz.—
Porque todo lo qué sube, debe bajar.
Como un triángulo
—Esfeno
¡Oh, gloria!
“Odiseo, rema”
Lo guias
Diva, Diva
En los mares los lobos aullan
En los bosques, Minerva, te pasas al lado de Silvestre.
Y como Dioses, los santos te alaban
Y como reina, tú, te adormeces.
—Coadrangularistica, oh, morganistica, oh, eplebone, tú, Kalahari, suenas en los cimbalos de la belleza, oh, parmenide, tú, gozas de poder.—
Pero la mente, Athena, es algo tan frágil.
Se rompe con un girón de manos
Y en la selva, los bueyes anidan.
Pero contigo, Athena, no tengo miedo.
Nunca lo he tenido.
Simbolizas, amor, paz y fragilidad.
En el ojo del águila de Juana
«Athena, tú, callas.»
Hemos atravezado el infinito, hemos rodeado todo, a través de las noches y nuestro corazón se limpió
En esta tierra, sólo dejamos nuestro amor de perlas.
En tu oceneaje, en las noches, cuál corola, personificas a la entereza, cuál Mimue, tus besos son santos y tus hombros, maternos.
Athena, coreando cánticos y rutileos zurqueos de amigdalas de encias fosfolípidas, curvando dientes de León, o anchos viajes de orejas bellas, oh, cuarzal mundo del epitelio, bello, incoloro, griseta ¿tal vez? Es tu voz, Athena. No estoy sola bajó la luna. Tú y yo
Por siempre
Salvación
Todo para ti, Ninfa de coral.
Poesía del alma
Nacida para contar historias
Farol
Oh, tú.
Beso
Respeto

Yo
Nunca
Dejarás de ser mi esposa
Tú y yo
Te amaré hasta el final
Athena
Cuando seas vieja y ya nadie te recuerde, envejeceremos juntas
Y lloraremos ante mi primer bebe.
Le pondré tu nombre
Oh, Athena, mia
Nuestras manos unidas por siempre
Historia de tu vida y la mia
Unidas eternamente
Y así, solamente para reir
Y sin animos de ofender
Para mi, tú, eres perfecta.
Entre todas las divinidades, la más bella.
Única
Demente
Guerrillera
Llorona
Bella
Única
Por la eternidad…
Athena, es mi calambre
Ahora, preparas las comidas festivas.
Y haces un bien guisado.
Athena, no es hipondriasis
No es hiperbulo
Es clavixi-molécular
Ayer, en los pastos tuve una idea. Te vi, a ti, sentada, de cuclillas, esperando por mi.
Y de amor, yo rebozaba
Athena, estoy tan cansada.
Es este mundo que ya no te quiere
O pocos son los elegidos
A medida aumenta mi tristeza, también aumenta el caudal del daño.
Horquilla de plata, usaste en las bodas. Vestido de fiesta y lujosamente investida como ninguna.
Ayer, Athena. Tú, anduviste mal.
Se decia que paseabas sola por mi cabeza.
Y oigo las risas.
Es tu vulva concentrada en darme hijos mentales.
Es la ansiedad
Y la agorafobia
Y es mi miedo, qué a cada rato me entumece.
Bebí pastillas para salvarme
De una tumba me sacaron y me pegaron con pegamento y sobreviví.
No quería vivir
Pero por ti, lo hize.
Me calle y guarde silencio.
Estoy sucia y lo único que tengo es a ti.
Amada, perlina. Taxogonomia, calixeal con antebrazo, parcualacativo y osmosis retrorreperitonealnealagemesis
Génesis y gemeto
Liliputiense y xoncavide.
Gloria a tu mente
Palas
Athena
—Un buho, descansa en tus manos.—
Y como profeta, las estrellas guian como cavatinas. Es inumible. Es luminoso. Es imberbe, es oscilante. Como verboide, es un hito, también llamado, “elemental”
Es fuego y luego, paz.
Es tu honra hecha presagio.
~Tiresias, te vio desnuda. Ecubrante, ardiste en llamas, nadie puede violentar los sigmas de la sabiduría y nadie puede ver a la verdad, desnuda.~
Quién se entromete, puede salir herido. Y muy mal.
—Lo sé, por experiencia…—
Athena, ya estás en un ambito mayor.
Surcando los cielos fosfoloipidogenaza, y surcando los braquislaotelaneoceo
A través de los epigonomelogenoteliticos.
Alli, esperas. Con Pia, tu madre. Con Sarah, tu hermana. Y tu padre, el del mazo.
Mis huellas dactilares, sangran, Athena, porque de todas eres esperanza…
Ruego, por los que aún sueñan…
(Había una joven que salto al mar
Estaba sin ropa y descalza)…
Miró atrás por ultima vez y luego, salto y murió.
Era joven y tenía esperanzas.
Sus hijos eran buenos
Y se habia encomendado a un Dios
Pero, Ninfa. ¿Cuando el momento llega, hay acaso alguna forma de evitarlo?
Si rezaramos lo suficiente, iriamos más lejos.
Veo la mente de la gente que cree y no usa la razón
Se olvidan de ti y tus conceptos
De cuando ofreciste aquél árbol de olivo a Athenas
De cuando defendiste a Odiseo de los Eternautas
De cuando salpicaste al mundo con guerra y Ares, te temió.
Todos se olvidan…
Prefieren ir en pos de otro Dios
Olvidando su carne primera
Y olvidando que son hijos de la mente
Crean sólo desconfianza contra sus hermanos y dicen tener la razón
He visto pastoriles acuciar un nombre de salvataje
He visto laicos llamando a Dios hasta el cansancio
Y a ti, Athena, te he tenido que contemplar sollozando por las mentes perdidas desde Pablo.
—Athena, te he visto caminar hacia atrás…—
Y mi miedo, Diosa, es que volvamos a ser ignorantes. Que se pierda la filosofía y los cantos a tu escultura.
Que por un par de peleles, se pierdan los hechos de la mente y la grandiosa fonación de tus cabellos.
—Athena, vi, mujeres descuidarse de su virginidad—
—Athena, vi mundos hechos de girones, por cualsi cualquier forma de sanación.—
Los árboles tristes, lloran y menguan.
Homero, debe llorar en su epitafio.
—Athena, poco queda de mi. Sólo mis palabras y decido dedicartelas a ti. Es lo menos que puedo hacer.
—Ya el mundo va hacía su destrucción.—
Y los animales aún nos protegen.
¡Vivan los caballos!
¡Los perros!
¡Los gatos y los buhos!
Todos los animales son nuestros hijos y hermanos.
Y nuestro deber es cuidar la naturaleza y amar al prójimo con razón y entendimiento.
Yo no llevó nuevas fechorías
Yo canto con la voz de un pueblo
De Argorea…
De mi gente
De mi imaginación
De cada sector que aún lucha por la libertad de expresión
(Luchó y habló por los que no tienen voz.)
Habló y cantó, por los que están y los que ya se fueron
Y también por los convertidos a masas inescrupulosas y por los Cristianos que olvidaron su primer amor.
Athena, este es mi canto
Canto a ti y a mi
Canto a la belleza
A la mente
Y por siempre
A los genios de la antigüedad que murieron por ser lo que eran, hijos de tu seno, Palas…
Despiertas
Es otro día
¿Lo recuerdas lo que te dijo tu padre?
Debemos confiar
Aún en dolor y tristeza
Usando la razón
Athena, sabes, yo estaba del otro lado, gritando
Era mi vida
(Otro joven, falleció ayer por una pelea, y no tenía hijos. Era virgen. Las mujeres no lo querian y él, lloraba.)
Como yo, solitaria, sin ti.
Sin hijos…
Con la esperanza de recuperar lo que fui
Pero ya, sin animos.
¿Crees aún Athena en mi?
¿Puedes pensar en este mundo y creer que aún hay sol?
Todo se ha fundido
Todos solos y tristes
Sin ti, madre, navegando hacia la concepción del vientre…
—Es biogenesis. Es la palabra justa.. Y luego, estás tú. Soliparimenera, estalolitaeleelea, Urano, mece en tu briogena conchilla un sépalo de orcas. Las plumas del Cerezo, crecen hasta cataplasmas rimbombantes.
Y el mosquito absorve la piel.—
Y las moscas vuelan cómo emjambres.
Y el cielo azul, es pintado con tu sonrisa.
Mi hermano y su gioblastoma, mi hermano y sus dioses de melanina
Mi madre y su corona de gracia…
Mi padre y su talón de Aquiles.
Mis animales, rezando en el atrio
En el arca de Noe, todos suben.
Cualquiera es bienvenido a tu cena anual. Todos somos invitados a tu fiesta. Ayer, un agarofobico, sufrió un ataque y un ansioso, pidió por ayuda en un contingente de enfermos.
(Y yo, ayudándome, incluso, con lo que no tengo, supuse haber librado una batalla.)
Con tu casco, tu holganza, tu peto y tu armadura. Con tus pies, tus manos, tus cabellos, tus hombros, todo se realza. Y la felicidad y la dicha de los dulces, es amarte, sacra y gran Minerva.
Los cauchos son botellones.
En las torres de Pan, un enfermo terminal decide morir siendo Ateo.
Un doctor inyecta el suero que le dará descanso.
Y finalmente, muere.
En los trópicos, un creyente cree en cosas nimias
«Pero yo, me aferró a tu mente.»
Es normal huir del miedo. Se evocan salmos, los dulces se vuelven buenos o tontos. Una comanche color rojo vino, se casó con un piel blanca y fueron felices.
Mi hermano dice, —que en las iglesias no anda el amor
Que las alas de los octogenarios se han llevado a las jovenes puras.—
Y los adivinos creen en las manos.
Y tú, Oninfeta. —¿En que siglo presumes vivir?—
Yo, estoy sentada sin nada que hacer. Con un piano y hierba de color verde, fumó mi pipa.
Jamás he besado a un hombre
Ni mujer, me ha conocido desnuda.
“Soy tan virgen como Athena.”
Tan pura como un huevo
Tan nacional como mi país.
Y no me avergüenza…
Saber que Athena, vive en los dias festivales, haciendo arpas con sus dedos, creyendo en su orogenesis primera.
—Este es mi poema final, Athena. ¡Que se abran los libros santos!—
Que todos se postren ante el milagro
Porque de la más pequeña de las estrellas, ha nacido la historia la del sur de Sion, Silvestre, con su Athena, siempre juntas, hasta el final de los mundos.
«He aquí mi verdadero tesoro.»
—Mi Argorea y mi Athena.—
Es todo lo que dejó
Es todo lo que soy
Por la eternidad
Una planta
Y una ardilla
Cantándole a la diosa de las aguas.
¡Oh, bella Diosa del tiempo!
Hasta mi final
Partitura de amor fantasma
Mi amor en ti
Tú Y yo
—Aquí—
En Argorea
En armonia
«Bajó el árbol de la sabiduría.»
Adiós…