Desoladas vivían,
volando en la oscuridad.
Sin un rumbo fijo
ni historias para contar.

No queda nada,
se han olvidado de sentir.
Se acercan las cenizas y
pronto el eterno fin.

Una mente sin alma,
que busca dolor.
Pequeñas mariposas negras,
que anhelan redención.

Emociones sin eco,
que el olvido se llevó.
Adormece mis heridas
y la pena que dejó.

Lágrimas rencorosas,
tristemente las ahogó.
Y la insípidez de la muerte
les brindó la solución.

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