Misiva
Amarte entre seda de suave atardecer sería la premisa de mi heraldo. Buscando las aguas que plasmen las tibias palabras que hagan que tu corazón rebose de esperanza. Si en esta soledad, yo pudiera adornar de suave brisa tu pensamiento en este otoño de hojas bicolor adornando tus ojos como adoquines en un Olimpo de suave perfume y canto a ruiseñor; yo sería feliz. Yo sería el tul que cubre tu rostro; y, así, estaría más cerca de tus labios, para poder sellar con los míos, la templanza de nuestro amor.
Marga Muyo (Atyra)