Todas las expectativas se volvieron retales ásperos
dentro de húmedos cartones
mis diversas muertes
una cortina cada vez más gruesa
mi aliento cada vez más cabizbajo
mi última rama inerte
cada vez más honda
exalando un vaho gris y verde
un brazo que se estira como un tallo
y un silencio que se hace eterno
mi última muerte
se desploma estas mañanas
en el mismo centro de un arroyo gélido
donde retumba desde el fondo
la palabra siempre
entonces
me revuelvo pausado y lento
hacia otro presente.

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