MIS CUATRO ESTACIONES.

Cuando el otoño llegó,

sentí tú señal de que todo terminó,

las hojas caían de los árboles,

y junto con ellas…

pedazos de mi corazón,

mientras regresaba a casa.

Quizás se me olvidó olvidar,

lo sé,

pero no puedo,

no sé como hacer,

que el otoño se vaya de mi alma

y llegue el más cálido verano.

Mi vida no es normal,

no es igual a la del resto,

mi vida,

como la de muchos,

está marcada bajo el yugo de la pobreza,

aún así creo que no hay nada imposible.

Derrótame…

azótame al suelo,

al frío asfalto del invierno

y dime que no sirvo,

verás,

como poco a poco,

los pedazos de mi se levantarán,

para volver a armarme nuevamente.

El otoño llegó,

lo digo y lo diré,

pero no es sólo eso…

es la esperanza,

la esperanza de una primavera,

de un nuevo amanecer.

Las puertas se abren,

sólo una vez en la vida

y tienes que estar frente a ella,

en ese momento.

¿Desde cuándo estoy aquí?

¿Cuánto más tendré que esperar

a qué se cumplan mis sueños?

Soy un ave fénix a punto de soltar vuelo,

sin saber hacia donde,

pero con todas las estaciones bien guardadas,

debajo de mis alas.

IARA MARÍA VILLEGAS.

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