Mileva Maric

Estrecteleon, como la ley de la Física en tus falsos ojiazercos de espinalezco.
Según la leyenda de la función matemática del altaegonoinmelepiolte.
O los esplablos de Coratuvulvacromatelcorazón.
O la manzana de la sabiduría que mordió primero la mujer y se le fue dada a ella, la inteligencia más absoluta.
¡Oh, el campo risorio del fotovoltaje y la derivada temporal, del electromagnétismo en la ecuación Sangroeuesoelete!
—Cosmotlipiiltine, LobulisangreenParteurano. —
La flebosis del árbol desdentado por organismos de hojalata y pimpollos de Querubines, y roja Levomaprazecina. Carvidol y Aspirineta, en tus cuentas de cultura y cada palabra Griega del anarquismo en los pomares y las selvas de Serbia y los humeros sacroiliacos del hueso lobulliar, la maxime expresión de la inteligencia es una mujer con los asmaticos flujos astrales de Empedocles.
Los ovarios de las trompas de falopio. Las glándulas elastinas de Coever y los peritos de Newton y cada eje dinámico en las agujillas de Einstein. «Sonando en los peleoles del cromo y la feroz agilidad del ejercicio de la azul dinastia de Maximiliano. »
—Mileva, rueda en tu Luz, sé una raya en los cielos de la infinita suprema libertad de los electrochoques del trueno de los laboratorios del Mendeleievo y el Argón. —
Mientras, Tesla, funde en su equinoccio tu mejilla, tú, crea real sangre de Macrocosmo espiral.

Haz cosmogonia con el Clasipeltimo de los enjerres de los negrirrimos esbozos de Alastina y planea en Alainilo, tu ojo verde qué funde galaxias y Supernovas en la materia oscura del místico engendro ante el quirófano de Zargón. Planetelelensen en Azul hijo de Isis y la cabeza del Minotauro y los pelvicos radiones de Mozart, y en tu mollera haz un cubus incu, un lobulillo parietal y un hipogloso, una bractemia y una Taquipnea, una sepsis, una Xenon carbón, un melecloralo de Hiposodio y un Tetraclón de Azúcar con menstruación donde originas Embriones con liquidos de placenta.
¡Astral Xoncavide Minerval!

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