Mike yo

Por unas y otras razones que es preferible omitir, en busca de unos lunares, cabello liso, piel morena, alta su estatura, y sin expresiones faciales, miraré al cielo.
Por aquellas decisiones espontáneas, el tiempo jamás sosiega. Por un instante de muerte, su contraparte, el vivo respira libertad. Y por ser alguien en la mente de cada cual, me torno azul cielo, o quizás en un turquesa. O por ser yo en mi mismo, me convierto en un fulminante carmesí, y a la vez, en un rojo cereza.

Sin embargo, sería exacto concluir el tipo de persona que se forma en este cuerpo. La suma de mis huellas describen mi ser exacto. No obstante, es más divertido teorizar el resultado de las hipotéticas instancias de otro momento. Las verdades son igual de engañosas que la persona que las profesa. Entonces, miramos al espejo, o sólo vemos nuestro reflejo.

Ya es tiempo de aprender a no pensar observando; de oír sin hablar después, a descansar los sentidos antes de experimentar emociones, a criticar sin decir una sola palabra, a estar solos en los mejores momentos, y volverse débil ante el amor.

Soy todo lo que quiero y obtengo. Soy todo lo que hago y pensé en hacer. Soy mi pasado y mis intenciones. Soy yo en mi mente, o en otra. Soy inexacto, a la par, caprichoso. Humano he de convertirme, aunque ya lo sea. Felicidad he de encontrar, aunque no es eterna. Vivir es lo que soy. Por unas y otras razones, sigo mirando al cielo sin levantar la cabeza, manteniendo los ojos cerrados.

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