Mi vida provincial

En la provincia de mi vida habitan los recuerdos,  los sueños y esperanzas como si fueran hojas en una arboleda que poco a poco se van llendo al olvido.

Aunque por dentro muy dentro mío sé que lo que quiero es no olvidar y que los recuerdos, sueños y esperanzas sean como arena inmortal en las solitarias calles de mi vida provincial.

Estas esperanzas, recuerdos y sueños caídos son un homenaje a lo que he sido o he querido, son como el cielo de importantes, para mi son mi identidad en esta vida   provincial.

Mis sueños, recuerdos y esperanzas son como ovejas en un establo que tratan de escapar, pero sé que aunque escapen yo las voy a encontrar porque por más que quieran de la provincia de mi vida no podrán escapar.

A la distancia puedo ver el crepúsculo atardecer con ese color violeta tan digno de él, verlo es como si de una carta se tratará, una de esas cartas que envían con los hijos a los tutores de esas que dicen:

Junto con saludar le informo…
Pero lo que a mi me recuerda este hermoso atardecer es:

Junto con saludar te puedo informar que en el presente está a punto de olvidar  sus sueños, recuerdos, esperanzas y a ese ruiseñor que cada mañana escuchaste cantar.

Y por último les pido esperanzas, recuerdos y sueños confundidos quédense conmigo,  así como el musgo se queda en el jardín quédense y no me dejen olvidar los sueños, recuerdos y esperanzas de mi vida provincial.

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