MÉDICOS PYP

MESTIZA JULIETA

Me encanta como percibo tu aroma en el ambiente, siento que tu naturaleza atraviesa mi espacio para sumergirme en tus olores azucena.

Me gusta como tu belleza tan dulce, tan frágil, tan exótica me enreda y me suma en una profunda tranquilidad en mi corazón, solo late al son de tus señales de pasión.

Me fascina cuando te miro entre ojos para captar tu rostro, tu cuerpo y tu andar, porque me deleita que me odies y me quieras aunque tu naturaleza impida mis buenos deseos de amarte hasta el final.

Me siento vulnerable cuando no interpreto como eres, como son tus intenciones y como puedes hacer de mí un árbol frágil que busca que la tierra que lo sostiene pueda darle tranquilidad, amor, placer y una fortaleza espiritual.

Me embargaría saber cómo son tus olores, a que huelen tus hojas, tus tallos, tu dulce flor, como puedo buscar la forma de llegar a percibir tus aromas, como puedo llegar a hundirme en lo más profundo de tu selva mágica para pensar que es un gran amor.

Me da soberbia no reconocer lo que siento, estoy en un trance mágico por vos, me siento ansioso cuando no puedo saber e interpretar tu enigmática ubicación, cuando el silencio de tu profunda naturaleza no la siento, no la determino, llevándome a una desesperación sin dominar.

Me desespero cuando pienso que un intrépido animal racional pueda ser capaz de conquistarte, de robarte tus tesoros, de descubrir el mapa de corazón, clavar su bandera y tomar posesión de tu riqueza, la cual busco a mi manera, de inventariar y disfrutar.

Me he soñado que eres una bella dama que baila al pie de un rió, mientras los peces danzan a tu alrededor y las mariposas se posan en tus bellas ramas piel canela, en tu dulce pecho buscando sentir tu corazón, rebotan dando vueltas sobre ti y tu dulce cuerpo bajo la transparencia de tu ropa mojada me hipnotiza como un bello retrato para su amor.

Me siento feliz porque te conocí, estoy perdido en tu indudable carácter, me invade en ocasiones un manto de utopía, porque observo una princesa mestiza que deseo tanto, pero en ocasiones difícil de alcanzar, porque tu esencia es para mí una cumbre a conquistar, pero que da mucho miedo querer, explorar y amar.

En fin, no me conformo con besos robados, con solo poder tocar tu hermoso tallo escultural o tus bellas ramas danzando al andar, quiero robarme tu flor que ante bella discreción, se desprende cuando tu verano voluntario la regala a su más intrépido infinito conquistador.

POR. DANIEL BLANQUICETT. daniel.blanquicett@udea.edu.co