Son simples letras, líneas como el rímel de sus ojos, frías como su corazón andante, tibias como sus labios obscuros, penetrantes como su mirada ejecutora, simples, solo simples palabras, aquellas que escribo con mi don, en la mentira del pecado que solo fantasea con nuestra unión, yo lo sé y tú lo sabes que de verdad no hay nada, pero que de mentiras somos todo.

Ahí nació nuestro amor, en lo profundo del abismo, donde nadie cree en nadie pero aun así, la apuesta fue en picada, quien sabe quien perderá, nadie sabe que pasara, lo único que sabemos que nada lo detendrá, ¡sexo!¡sexo! y mas ¡sexo! Eso lo compensara, abra equilibrio en nuestras mentiras, amor en nuestros encuentros, duda en nuestras palabras, pero sueños en este cuento.

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