Me enseñaste a pensarte,
en cada instante.
Me enseñaste a tenerte,
sin necesidad de tocarte
Me enseñaste a quererte,
sin necesidad de verte.
Me enseñaste a amarte,
en cada suspiro.
Me enseñaste como el cálido viento
gritaba tu nombre.
Me enseñaste la grandeza que era estar
juntos.
Me enseñaste la valentía de luchar todos los días.
Me enseñaste a tener coraje,
antes de marcharte.
Me enseñaste de todo,
excepto como olvidarte.
Y ahora que me encuentro,
en esta oscura noche.
Con esa Ilesa lluvia,
tocando mi ventana.
Me toca recordar, aquella promesa,
que juramos nunca terminar.

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