Inefable, billones de personas clamando ser escuchados, miles de niños abandonados;

Merlot, aquel nombre que me llevará tarde o temprano a la perdición, que sacía mi alma con cada fina gota de alcohol,

al demonio todo, al demonio con el demonio,

¿y si al fin y al cabo de todo termino sólo y desamparado? a quien a de importar, si cada uno es intérprete de su propia historia, creador de su propio guión.

Queriendo, salir de este hoyo sin fondo, cada día, cada hora, cada minuto hundiéndome más, desesperado, no encuentro solución a algo tan complejo.

Indescriptible, el sentimiento de miseria, que sienten los difuntos cada día de su nefasta vida, obra para bien les decían.
Sólo queda quedarse de brazos cruzados, esperando vagamente la muerte, sin fé, sin nada.

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