Mar sobrio de pan de oro
seco rocío de gotas madrugar
monotonía del nunca variar
siendo esta su futuro esperado.

Con un futuro siempre negro y,
puesta la esperanza en aguas pasadas
salando las amargas tierras, unas
ya hartas de sus campos trabajar.

Pueblos vacíos de gentes llenas
sitiadas en su infinita libertad
dotan de magia el monte al mirar.

Fosas de sueños descansar
muertos por envidia hermana
mañana el sol otra vez saldrá.

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