Madre, el día está por terminar

La luz suavemente se diluye

Arrojándome a la oscuridad

Que es casi todo lo que constituye,

Mi cansada humanidad.

Madre, arrastro los pies exhaustos

Aunque resta mucho por caminar

Mi amor no conoce descanso

Si es que, hasta ti puedo llegar.

Alce el vuelo buscando otros parajes

Buscando la utopía de la libertad

Entonces la halle carente, nostálgica y distante

Toda una farsa insuficiente si no estas.

Madre, procure presentarme como me enseñaste

Vestido de bien y de la mano con la verdad

Y así todas las mañanas pude recordarte

Hablándole al niño que luchaste por educar,

Sin miedo que pueda doblegarme

Y como siempre, sonriéndole a la adversidad,

Pero esta noche larga, solo quiero abrazarte

Aferrado a tu dulce amor maternal.

Madre bendíceme, porque vienen a buscarme

No sé si me permitan regresar

La maldad se extiende por el aire

Cazadores impregnados de odio e impunidad

Se propagan en multitud rabiosa e ignorante

Sedientos por la sombra de mi nacionalidad.

Madre, ya no somos libertadores, somos inmigrantes

Es el momento, es la última oportunidad,

Para elevar las palabras que se pronuncian tarde

Aquellas que siempre pensamos, ¡pueden esperar!

Madre, las piedras copiosamente caen

Madre, solo espero, me puedas perdonar.

Jean C. Quiros

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