Tú que estás atenta cada noche,
Que me escuchas cuando mi corazón habla
Sobre la que se ha robado mi mirada,
Sonrisa y me ha tocado el alma.
Siempre me aconsejas en esas madrugadas
Donde no concilio el sueño.
Me conoces desde siempre pero sabes
Que sinceramente no me había pasado,
Estar enamorada para mí aún es raro.
Tú me aconsejas, me escuchas sin quejas
En el silencio de la velada,
Donde descubierta queda mi alma.