El infierno de unos besos,
orgasmos cabalgando por doquier se abrían paso en pleno clímax.
Voces corales en exhalación,
robo de vitalidad,
cálido vaho de cuerpos entre sudores.
Vaga la lujuria sin rumbo fijo,
espasmos de una culminación esperada.
Huye el pecho agitado de una lengua en azote,
rígida baja buscando el sur,
mientras que el norte tiembla entre gruñidos.
Uñas salvajes labran surcos en la espalda castigada,
ahogada mutilación del deseo reverdece en su boca.
Busca su centro,
se expande,
respira,
fragua abrazador aliento.
Lento se extinguen,
queda un murmullo,
promesas amarradas entre colchones,
tactos empapados en lascivia,
pasión de horas ajenas.