Unidos, vamos siempre compartiendo,
nuestras horas fugaces, de estudiantes,
los momentos de duda, y los instantes
de amor, que en nuestra senda, van naciendo.

Siempre juntos, los dos, vamos venciendo,
de la vida, sus fases tan cambiantes,
despejando sus mil interrogantes,
a fuerza de calmar, el dolor, riendo.

O, con firme moral, de dura arista,
puesta por Dios, muy clara, a nuestra vista
junto al ideal, que ambos nos forjamos.

Ningún escollo, tuerce, nuestra marcha,
pisemos sobre fuego, o sobre escarcha,
tomados de la mano, caminamos.

José Ignacio Vera Ocampo