Eres como un racimo de flores,
Ardiente y brillantes,
Como aquellas perlas preciosas,
Inalcanzables y a veces cercanas,
Dejaste en mi una nube negra,
Borrosa y dolorosa,
Pero  orgullosa de ya no llorar más,
Ni recordar nuestros momentos vividos,
Tus recuerdos servirán para poder seguir avanzando,
Y no tropezar más en lo que llaman tristeza.

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