Lo que ha de pasar (2° parte).

Y cuando el tiempo y el espacio
nos entreguen, por fin, su tregua
habrá de pasar lo que con su propio fuego
estaba marcado en nuestro destino.
Los amantes invisibles
que vestíamos antaño
dejarán de mojarse en sus sueños
y despertarán a sus deseos más puros.
La llama serena que vivía
a la sombra de lo esperado,
agonía en partes iguales dividida,
amanecerá desde lo más profundo
arrasando a su paso nuestra carne.
Será entonces cuando
convertidas en dioses,
todas nuestras debilidades
nuestros sentimientos frágiles
como el cristal,
dejarán pasar la luz de una entrega
mutua y apasionada.
Y lo imagino así, mi blanca clavellina:

El ligero tronar de mis latidos
excitados por tu perfume
rebotarán en mi pecho
como el brazo terrenal
que golpea las puertas del Cielo.
Tu perfume, clavellina blanca mía,
será la llave que me abra a tu esencia.
Luego de ser exclusivo de tu aroma
ya habré perdido
la poca identidad que me retrataba.
Poco a poco
se irán cubriendo nuestros órganos
de torrentes púrpuras
que nos eleven y enciendan.
Recorrer y devorar
con las llemas de mis dedos
la suavidad extrema de tus pétalos
mientras enebro tu saliva
maná de un eterno porvenir onírico
que quedará clavado en el centro de mi palabra.
Saldré de tu piel,
sólo para seguir respirando
tus exhalaciones perfumadas,
para volver a entrar en el paraíso
blanco de tu regazo.
Poco a poco te irás abriendo
clavellina mía,
invitándome a adornar tu pistilo
con baños de agua tibia
que emane del interior de mis raíces.
Yo sabré exponerte mi centro
recoger tu fruto cuando me lo entregues
y cuidarlo, mimarlo y luego
comerlo despacio
concentrándome en el sabor de su jugo.
Será mi Tesoro más preciado.
Poco a poco iré perdiendo la compostura
el animal instinto me domina
y deseo tus uñas clavadas en mi espalda
que me indiquen el camino
hacia tu mojado y cálido interior.
Allí penetraré toda mi fuerza
con delicada e inusitada precisión
desviaré tus carnosas paredes
a ambos lados de mi sangre,
apretada entre encendidas venas que apuntaran hacia el centro de tu universo.
La exhalación torna ahora en gemidos
idioma universal del fuego que nos está consumiendo.
Ya no podemos parar, imposible
lo que ha de pasar se está consumando
cabalgo frontal a tu rostro y a tu cuerpo
acompasando mis movimientos
con la redondez de tu gracia.
Un baile único e irrepetible
magia bipolar fundida en un solo cuerpo
dos espíritus distintos imantados
atrapados en una única unidad corpórea,
una bella y delicada flor blanca
convertida en depredadora de mi esencia
me devora la garganta
mientras me extiendo en sus cálidas esporas
subo y desciendo el vértigo
antes prohibido, ahora entregado
del sabor a Natura de tu semilla
que, por fin, tras larga espera
enterrada, descansa en mi alma.

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