Llueve y el sonido me recuerda a ti,
el caer de las gotas me acerca
hasta donde estás y puedo sentirte,
casi te oigo respirar.

Llueve y la tristeza me inunda,
te extraño, y al momento mis labios
comienzan a temblar, y de forma suave,
casi en un susurro leve y ahogado,
pronuncio tu nombre,
y con una sonrisa se va.

Llueve y el sonido ya lleva tu nombre,
mi leve susurro se mezcla en la lluvia,
lágrimas fundidas con agua que golpea,
volviendo alegría, lo que por momento,
fue tristeza.

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