Llamas fuertes y vivas

Que belleza aquella, 

la que lapida por ser bella. 

Se desprende como el agua, 

entre ríos viejos se adentra. 

Buscando refugio abrasa, 

hasta el último humano mata. 

 

Que miseria aquella, 

la que llora por ser fea. 

Se deshace con el fuego, 

entre cenizas que queman senderos. 

Buscando frio quema, 

hasta el último superviviente congela. 

 

Que desgracia aquella, 

la que vive por ser ella. 

Se retuerce entre espinas, 

buscando entre ellas 

respuestas inexistentes, 

entre llamas y cenizas,  

que lloraron algún día.

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