Lentas nubes doradas.

Una vez comprendió como sus brazos eran solamente nubes;
majestuosas que se tornan doradas en el atardecer,
sus brazos eran vida y sus lágrimas en alegría
Un cuerpo, un alma, chica de oro fortuna.

Una vez comprendió que sus bracitos pálidos y bellos eran seguros
Como el calor de los días de veranos dorados
Como el océano de un beso
me pareció estar contigo en las entrañas de un mundo
de discos y paz.

¿Corazón o pensamientos?
Quién sabe, o quién sabrá
Algo muy mío se quedó allí sobre la hoja
de nuestra “nada” en las sonrisas de pensamientos alegres y ocultos
donde la forma de querer es dejarte que te quiera.

En sí como te rindes en el silencio
y te burlas y te enojas con este chico distraído
cuando estoy ido en la nada
a veces abrazado a ti sin mirarte, sin tocarte,
, en las nubes de tus brazos.

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