Las caricias inocentes de tu pelo
se me han enredado en la rutina
y ya no soy capaz
de no necesitarlas.

Han sido muy fugaces y tímidos los instantes;
me he convencido de que me querías
entre el humo de ese cigarrillo.

Las caricias de tu pelo al viento
me han hablado de dudas
y a mí me encanta creer en divinidades
que no quieren alcanzarme.

No sé si podré salir de aquí, vida mía,
las caricias de tu pelo
se me han enredado en la rutina.

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