Lánguida tarde

Lánguida tarde

Fue un despertar sosegado y hermoso,
Y desde mi persiana corregida:
mi cabeza adormecida espabila,
al cielo azul y al mar rumoroso.

Lánguida tarde de mar y de cielo,
embadurnada de azul y naranja,
y con sus estrellas propias la franja,
de la sinuosa sombra, libra al suelo.

Para mi pobre brazo dolorido,
para mi indómito sueño herido,
para mi triste alma confinada,

para mi caminata ya aplazada:
¡el mar, el cielo, el deseo amado,
la esperanza y no pensar en nada!

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