La vida

El goce de la vida es consumir el tiempo en placeres: así es más fácil olvidar el dolor, pero si una persona se pierde, ¿quién puede ayudarlo a volver a ser el de antes?.
Lo mejor es buscar la solución en el amor: ya sea amor a uno mismo o a algún otro ladrón. Digo ladrón porque en el amor se roba el tiempo, el dinero y la alegría. Se da sin esperar sino besos y pasión.
La carne es sinónimo de pecador, porque el que vive del dinero, de la lujuria o del egoísmo, no es más que un traidor. Eso digo yo que me la paso frunciendo el ceño: es que a algunos parece que nos ha tocado nacer para vivir de anacoretas. No es por la falta de amor sino por esa rabia de no querer ser igual a los demás o no querer mentir, ¿por qué? pues porque quiero tener el dominio de algo indomable como lo es el amor. Es un intento vano de reprimir la furia y de apaciguar el calor, pero ¿qué puedo hacer? esa es su verdadera forma. Hay quienes esperan firmemente una solución a sus problemas, pero la verdad es que debemos aceptar las cosas como son y ser iguales a los demás. Traicionar y ser traicionados, amar y no ser amados, es el camino que conduce a la felicidad. Otro gran problema es el dinero: se vive por él ya que puede calmar la sed del sediento. Una persona que aspira tocar el sol no puede sino perderse en el cielo. ¿Cómo puede un hombre humilde ser feliz? su humildad no es más que dolor porque no ha podido hallar quién le de lo que quiere, así que su orgullo y su envidia la debe convertir en humildad. Para cuando llegue el momento de reír, el que fue firme no le quedará sino disfrutar en exceso, pero eso lo llevará a la ruina y morirá al poco tiempo. Son pocos a los que les queda una buena vida, los demás rostros han aprendido a sonreír. Es para el que pide demasiado que las cosas se tardan en llegar, pero es mejor así: es la locura la que incita la codicia, es el desenfreno el que convirtió a un pecador en eremita.
También está el soñador que vive esperando, pero la felicidad le dura poco: llega el regalo caído del cielo, y al poco tiempo no le queda sino aguantar cientos de extraños sucesos… Como el caso de la mujer que ansiaba un hijo: parió al pequeño y ella murió al poco tiempo. ¿Quién pensaría que se iría al cielo? es mejor perder el tiempo en placeres (lo digo para la mayoría), pero el que quiera el cielo, que espere un poco más, pues aunque dure poco, es el cielo. ¿Y por qué no hablar de la libertad?: ¿cuántos no hay en la vida que son esclavos, ya sea de un vicio o de algún tirano?. Pobres los de espíritu que tuvieron que aguantar y sus vidas son solo recuerdos: ellos son como los que no son cuerdos: si en algún momento alguien les abre la herida, gritan y lloran, están metidos en un mundo de ensueños. He visto que todos tenemos alguna cojera, unos en alguna pierna, otros la llevan en el alma. La muerte parece ser la única consejera, pero ser valientes es asumir el reto de vivir la vida, el cielo llegará a su momento.

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