La verdad en tiempos de mentira

El que no hayas visto nunca una estrella fugaz,
no significa que no se hayan hecho promesas en su nombre.

El que jamás hayas admirado la majestuosidad del mar,
no significa que alguien no lo haya navegado por amor.

El que nadie te haya sabido querer hasta hoy,
no quiere decir que yo no sepa como dar lo mejor de mi por hacerlo.

El que jamás hayas conocido a alguien como yo,
no me vuelve menos real que el viento que roza tu rostro.

El que jamás hayas creído que alguien como yo pudiera ser real,
no vuelven los comentarios sobre mi en una verdad.

El que no sepas tener tanto amor y cariño entre las manos,
no lo vuelve culpa mía en el momento en cuanto se te escurre de entre los dedos.

Y si decides creerlo, eso habla más de lo que eres tu, y no de lo que soy yo.

Yo sólo soy. Yo sólo existo.

Sólo yo puedo ser mi propia verdad.

Y solo yo puedo ser, como yo lo soy.

El que me creas o no, no me vuelve menos real,
que el palpitar de tu alma, al verme llegar.

Sólo un tonto niega su alma, y huye de su corazón.

Si algún día tienes el valor suficiente, para mirar la verdad a los ojos…

Ven a mí.

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